Test de estilo social
Este test plantea 24 situaciones cotidianas; en cada una, elija la opción que más se acerque a lo que usted haría. Al terminar, verá cuál de los cuatro estilos de comunicación se ajusta más a sus respuestas, junto con su perfil completo en los cuatro. Se completa en unos ≈5 minutos.
La chispa del grupo. La gente suele ver en usted a alguien que toma la palabra enseguida y que deja ver lo que siente sin esconderlo.
Cuando hace falta decidir algo, no suele tardar: dice lo que piensa casi de inmediato y, a la vez, cuida que todos se sientan bien con el rumbo de la conversación.
Ahí está su fuerza: sabe destrabar una situación estancada sin dejar a nadie con la sensación de haber quedado fuera. Dirección y calidez a la vez.
El precio de esa rapidez llega cuando su ritmo no coincide con el de quien tiene al lado: puede llenar un silencio que otra persona aún necesitaba, o adelantarse a un paso que quería dar por su cuenta.
Esto describe cómo usted cuenta su comportamiento habitual, y así suele leerse desde fuera, pero el test no mide lo que las personas de su entorno piensan en realidad de usted. Es una posición en dos escalas continuas, no uno de cuatro tipos con los que se nace, y ningún estilo vale aquí más que otro.
También cuenta lo que queda cerca: Directo y reservado comparte esa rapidez para hablar, y Cauto y cercano comparte esa calidez. Si alguno le suena casi tan propio como este resultado, esa cercanía también es señal real.
El timón firme. La gente suele ver en usted a alguien que toma la palabra enseguida y que prefiere guardarse lo que siente para sí.
Ante una decisión pendiente, suele ser de los primeros en hablar, y lo que dice se apoya en los hechos, más que en cómo se siente el grupo en ese momento.
Esa combinación tiene una ventaja clara: las cosas avanzan sobre bases concretas, sin que la charla se disuelva en cómo se lo toma cada uno. Claridad y avance, sin rodeos.
La misma firmeza, cuando la conversación se tensa, puede sonar más cortante de lo que pretendía, como si la postura del otro contara menos que la suya. Un punto a vigilar, no un defecto de fondo.
Esto describe cómo usted cuenta su comportamiento habitual, y así suele leerse desde fuera, pero el test no mide lo que las personas de su entorno piensan en realidad de usted. Es una posición en dos escalas continuas, no uno de cuatro tipos con los que se nace, y ningún estilo vale aquí más que otro.
También cuenta lo que queda cerca: Directo y cercano comparte esa rapidez para hablar, y Cauto y reservado comparte esa manera contenida de mostrar lo que siente. Si alguno le suena casi tan propio como este resultado, esa cercanía también es señal real.
El silencio que calcula. La gente suele ver en usted a alguien que espera y pregunta primero y que prefiere guardarse lo que siente para sí.
Antes de decir nada, prefiere escuchar cómo va tomando forma la conversación, y deja que otra persona hable primero mientras se forma una idea propia en silencio.
Ahí hay una fuerza tranquila: llega a una postura pensada antes de exponerla, en vez de reaccionar sobre la marcha, y eso suele traducirse en decisiones más sólidas de lo que parece.
Esa misma reserva, cuando la presión aprieta, puede convertirse en alejarse del todo de una situación en lugar de seguir presente en ella. Un punto a vigilar, no un rasgo fijo de carácter.
Esto describe cómo usted cuenta su comportamiento habitual, y así suele leerse desde fuera, pero el test no mide lo que las personas de su entorno piensan en realidad de usted. Es una posición en dos escalas continuas, no uno de cuatro tipos con los que se nace, y ningún estilo vale aquí más que otro.
También cuenta lo que queda cerca: Directo y reservado comparte esa manera contenida de mostrar lo que siente, y Cauto y cercano comparte esa costumbre de esperar antes de hablar. Si alguno le suena casi tan propio como este resultado, esa cercanía también es señal real.
El refugio tranquilo. La gente suele ver en usted a alguien que espera y pregunta primero y que deja ver lo que siente sin esconderlo.
Cuando hay que decidir algo, deja que los demás hablen primero, y mientras tanto está pendiente de cómo se siente cada persona con el rumbo de la conversación.
Esa atención es una fuerza genuina: nota y cuida el estado de ánimo de quienes tiene alrededor, en vez de imponer una postura propia antes de tiempo.
El mismo instinto, bajo presión, puede hacer que ceda más de la cuenta con tal de que el otro esté bien, a costa de lo que le convendría a usted. Algo a vigilar, no un defecto.
Esto describe cómo usted cuenta su comportamiento habitual, y así suele leerse desde fuera, pero el test no mide lo que las personas de su entorno piensan en realidad de usted. Es una posición en dos escalas continuas, no uno de cuatro tipos con los que se nace, y ningún estilo vale aquí más que otro.
También cuenta lo que queda cerca: Cauto y reservado comparte esa costumbre de esperar antes de hablar, y Directo y cercano comparte esa calidez. Si alguno le suena casi tan propio como este resultado, esa cercanía también es señal real.
Sus resultados no son casualidad
El clásico test de los 16 tipos de personalidad de Jung ha sido renovado a fondo: nueva metodología CoreTypes y una precisión muy superior. Puede que sean los 10 minutos mejor invertidos de su vida: se lleva la clave de sus decisiones, sus relaciones y sus resultados. Para siempre.
Haga el test gratisPreguntas frecuentes sobre el test de estilo social
¿Cuántas preguntas tiene este test?
Son 24 preguntas en total, pensadas para completarse de una sola vez y sin necesidad de volver a él más tarde.
¿Es este el test oficial de alguna empresa?
No. Es un test independiente construido a partir de investigación abierta y publicada sobre el comportamiento interpersonal, sin relación con ninguna evaluación registrada de una empresa concreta. Tampoco usa los nombres con los que una marca comercial llama a sus cuatro estilos, así que el resultado que obtenga aquí no tiene por qué coincidir con el nombre que le dieron en una formación o programa de ese tipo.
¿En qué se diferencia este test del modelo DISC?
Comparten un aire de familia: los dos organizan el comportamiento en cuatro cuadrantes de estilo. Pero vienen de tradiciones distintas, desarrolladas por separado, con orígenes y propietarios diferentes, así que no son intercambiables ni miden exactamente lo mismo.
¿En qué se diferencia este test de un test de tipo MBTI?
Se suelen comparar porque ambos hablan de patrones de comportamiento, pero miden cosas distintas: este test se fija en cómo se le suele ver a usted actuar hacia fuera, no en una preferencia interna fija de personalidad.
¿Es esto un test de personalidad?
En cierto sentido sí, aunque describe un patrón de comportamiento y no un rasgo fijo: sitúa a la persona en dos escalas continuas, y los cuatro estilos son regiones de ese espacio, no identidades cerradas e inmutables.
Metodología
Este test se apoya en investigaciones publicadas sobre estilos de interacción, que llevan décadas describiendo la manera en que las personas se comportan con los demás a partir de dos ejes independientes: cuánta iniciativa toma alguien al hablar y actuar, y cuánto deja ver lo que siente en el momento.
Sus respuestas se ubican en esos dos ejes a la vez, y el resultado final es el cuadrante que mejor resume esa combinación concreta. No mide lo que piensan de usted las personas que lo rodean, sino cómo usted describe su forma habitual de actuar, algo bastante cercano, en la práctica, a cómo suele leerse esa forma desde fuera.
El espacio de fondo es continuo: los cuatro estilos son una manera práctica de resumir una posición dentro de ese espacio, no cuatro moldes fijos ni cerrados. El lado más incómodo de cada estilo, esa fricción que puede generar en el día a día, se describe aquí como algo cotidiano, no como un síntoma ni una etiqueta clínica.
Puede leer más sobre el modelo circular de dos ejes en el que se basa esta idea en este artículo sobre el circumplejo interpersonal.
Fuentes
- Leary, T. (1957). Interpersonal Diagnosis of Personality: A Functional Theory and Methodology for Personality Evaluation. New York: Ronald Press.
- Wiggins, J. S. (1979). A psychological taxonomy of trait-descriptive terms: The interpersonal domain. Journal of Personality and Social Psychology, 37(3), 395–412. doi:10.1037/0022-3514.37.3.395
- Trapnell, P. D., & Wiggins, J. S. (1990). Extension of the Interpersonal Adjective Scales to include the Big Five dimensions of personality. Journal of Personality and Social Psychology, 59(4), 781–790. doi:10.1037/0022-3514.59.4.781
- Horowitz, L. M., Alden, L. E., Wiggins, J. S., & Pincus, A. L. (2000). Inventory of Interpersonal Problems (IIP) Manual. San Antonio: The Psychological Corporation.