Test de valores
Este no es el test de valores de Suzy Welch: es un desarrollo propio e independiente, apoyado en literatura académica de acceso abierto, gratuito, y organizado en cinco áreas simples en vez de la terminología de aquel modelo. Plantea 25 situaciones cotidianas para ver cuál de esas cinco —independencia, estabilidad, logro, cuidado por los cercanos o disfrute del presente— pesa más en sus decisiones. Responda con la primera reacción que le surja: toma unos 5 minutos y al final verá su perfil completo en las cinco escalas.
Brújula interior. Manda el criterio propio.
De los cinco valores que este test recorre, el que más pesa en sus decisiones es el criterio propio: resolver las cosas por cuenta propia, trazar el propio rumbo, antes que seguir el camino ya señalado por otros.
Eso se nota en lo concreto: ante una situación nueva, la primera reacción no es buscar quién ya resolvió algo parecido, sino probar una salida propia. Y cuando un camino elegido deja de encajar, cambiarlo no se siente como un fracaso, sino como lo lógico.
La fuerza de esto es real: se mueve sin esperar permiso, se siente a gusto improvisando, y una situación inesperada se lee como una oportunidad más que como un problema.
Tiene un precio: la estabilidad de quedarse con lo conocido, o de seguir un plan ya acordado, pesa menos, y eso puede complicar justo los planes que necesitan constancia.
Las otras cuatro escalas también están ahí, a la vista, y ninguna de las cinco es mejor que las demás: en un perfil como este, el resultado no queda solo, sino con alguna otra escala pisándole los talones. La fricción más común aquí es sentirse encajonado por la agenda de otros aun queriendo marcar el propio camino.
Terreno firme. Manda la estabilidad.
Lo que más pesa en sus decisiones, según sus respuestas, es la estabilidad: la seguridad de pisar terreno conocido, antes que la novedad por la novedad misma.
Se ve en cosas simples: un plan sin sorpresas gana casi siempre frente a uno abierto a cualquier lado, y algo que ya funciona no se abandona solo porque apareció una alternativa más llamativa.
Sostiene lo que ya está dando resultado y resiste el impulso de cambiar solo por cambiar; esa constancia es, con el tiempo, lo que permite construir algo, ladrillo a ladrillo.
La otra cara de esa misma moneda es que una opción incierta pero prometedora puede perderse por no arriesgar, y lo conocido a veces se sostiene más tiempo del que en realidad convenía.
Independencia, logro, cuidado y disfrute completan el resto del perfil, visibles más abajo: nada de esto las descarta, y suelen aparecer una o dos bastante cerca en el resultado. Es común sentirse expuesto justamente por cambios que no fueron elección propia, incluso cuando la estabilidad sigue siendo, de fondo, lo que más se valora.
Marca visible. Manda lo que se logra construir.
Entre los cinco valores de este test, el que domina en sus respuestas es el logro: tener algo concreto que mostrar es lo que más pesa a la hora de decidir y de juzgar cómo va un día, una semana o un mes.
Una tarea cerrada, un número que por fin cuadra, un proyecto entregado: eso es lo que hace que algo se sienta bien hecho, más que la sola sensación de que el tiempo pasó tranquilo.
Termina lo que empieza, y lleva un marcador interno bastante claro de cómo van las cosas; ese impulso de seguir adelante es lo que más se nota desde afuera.
El costo, casi siempre invisible al principio, es que la gente cercana y el cuidado que no deja rastro en ninguna lista pueden ir quedando más abajo, sin que eso sea nunca una decisión consciente.
Independencia, estabilidad, cuidado y disfrute siguen ahí, y ninguno de los cinco vale más que otro: en un perfil como este, es normal que otra escala acompañe de cerca, casi a la par. La fricción habitual es tener la agenda llena y aun así sentir que las relaciones no recibieron la atención que merecían.
Círculo cercano. Manda el bienestar de los suyos.
De los cinco valores que recorre este test, el que más pesa en sus decisiones es el bienestar de la gente cercana: lo que a ellos les convenga entra primero en la cuenta, antes que cualquier otra cosa.
Se nota en momentos concretos: alguien pide ayuda en el peor momento posible y, aun así, se encuentra un rato; una oportunidad personal se sopesa primero por lo que le costaría a otro, no solo por lo que rinde.
Construye relaciones con las que de verdad se puede contar, decisión tras decisión, sostenidas en el tiempo por la disposición a aparecer cuando hace falta.
El precio de esa misma fuerza es que las propias prioridades pueden terminar siempre en segundo lugar, postergadas una y otra vez frente a las de los demás, casi sin que se note el patrón.
Independencia, estabilidad, logro y disfrute completan el resto del perfil —ninguno por debajo de otro en principio—, y es frecuente que dos o tres queden bastante cerca de este resultado. La fricción típica aquí es sentir que el propio rumbo se fue perdiendo de vista mientras se cuidaba el de todos los demás.
Presente pleno. Manda disfrutar el ahora.
El valor que más pesa en sus decisiones, según este test, es el disfrute inmediato: lo que se puede sentir y disfrutar ahora mismo, antes que un beneficio hipotético más adelante.
Eso se traduce en elecciones concretas: entre una recompensa pequeña disponible ya y otra mayor si se espera, gana con frecuencia la primera; y el tiempo libre suele destinarse a lo que realmente apetece, no a lo que «debería» rendir después.
Sabe estar de verdad en lo que está pasando, y lo disfruta sin postergarlo constantemente a cambio de una promesa futura.
La otra cara es que un beneficio más grande, pero solo alcanzable con paciencia, puede perderse una y otra vez frente a lo que resulta agradable hoy, incluso cuando, pensándolo con calma, se hubiera preferido esperar.
Independencia, estabilidad, logro y cuidado siguen ahí, completos más abajo, y ninguno pesa objetivamente menos que el disfrute: lo habitual es que uno o dos queden cerca. La fricción más común aquí es mirar atrás y sentir que el disfrute quedó siempre relegado a los márgenes, o justo lo contrario: la sensación persistente de que «después» nunca llega.
Sus resultados no son casualidad
El clásico test de los 16 tipos de personalidad de Jung ha sido renovado a fondo: nueva metodología CoreTypes y una precisión muy superior. Puede que sean los 10 minutos mejor invertidos de su vida: se lleva la clave de sus decisiones, sus relaciones y sus resultados. Para siempre.
Haga el test gratisPreguntas frecuentes
¿Cómo puedo saber cuáles son mis valores principales?
Este test no genera un ranking completo de todo lo que podría importarle: identifica, entre cinco valores concretos, cuál se repite con más consistencia en sus propias respuestas. No dice si ese valor ya es visible en su vida actual, solo cuál es el que más pesa a la hora de decidir.
¿Por qué siento que mi vida se ve bien pero algo no encaja?
Es más común de lo que parece: el bienestar tiende a seguir de cerca qué tan alineadas están las decisiones del día a día con lo que de verdad se valora, no con lo que se ve bien desde afuera. Esa sensación de desajuste no es una señal de que algo está roto, sino una pista de dónde mirar primero.
¿Cómo puedo ordenar mis valores cuando no puedo tenerlo todo?
Justo ahí es donde se nota cuál pesa más: cuando de verdad hay que elegir y no alcanza para todo. Este test plantea 25 situaciones con ese mismo tipo de disyuntiva, repartidas en cinco dominios, para que la elección forzada, no la respuesta bonita, sea la que revele el resultado.
¿Mis valores pueden cambiar con el tiempo?
Sí, y es lo esperable: la etapa de vida, las circunstancias y hasta una temporada particularmente dura pueden mover qué es lo que más pesa. El resultado de este test refleja sus respuestas de hoy, no una etiqueta permanente, y volver a hacerlo dentro de un tiempo puede dar un resultado distinto.
¿Este test es el mismo test de valores del que hablan en pódcasts o redes?
No. Este es un desarrollo propio e independiente, no relacionado con ningún test de valores de pago que pueda haber escuchado mencionar en otro lado. No usa su vocabulario ni sus categorías, no se creó con su participación y no pretende reproducirlo, sustituirlo ni calificarse frente a él: es gratuito y se apoya en literatura académica de acceso abierto.
Metodología
Este test se apoya en investigación psicológica de varias décadas que trata los valores personales como un pequeño conjunto de orientaciones vitales, y en investigación aparte que relaciona el bienestar con qué tan alineadas están las decisiones diarias con lo que una persona dice valorar de verdad.
Mide cuál de cinco valores —el criterio propio; la estabilidad y una base segura; el logro visible; el cuidado por la gente cercana; el disfrute del presente— aparece con más consistencia en sus propias respuestas, cada uno puntuado como un valor independiente, no como el polo opuesto de otro.
Tiene límites: es autoinforme, reduce un cuadro de valores más amplio a un único valor destacado en vez de a un orden completo, y no es un instrumento clínico ni diagnóstico. Los valores también cambian con la etapa de vida, así que el resultado refleja las respuestas de hoy, no una etiqueta fija.
Este test es un desarrollo independiente, sin relación con ningún test de valores de pago que pueda conocer de otra fuente: no usa su vocabulario ni sus categorías propias, no se hizo con su participación y no busca reproducirlo, sustituirlo ni compararse con él. Se apoya en literatura académica abierta, no tiene costo y organiza el resultado en cinco dominios sencillos en vez de una terminología registrada.
Para profundizar, puede revisar la entrada «value» del diccionario de la APA o el artículo de Wikipedia sobre la teoría de los valores humanos básicos, que explica cómo suele medirse este tipo de constructo.
Fuentes
- Schwartz, S. H. (2012). An Overview of the Schwartz Theory of Basic Values. Online Readings in Psychology and Culture, 2(1). doi:10.9707/2307-0919.1116
- Rokeach, M. (1973). The Nature of Human Values. New York: Free Press.
- Sheldon, K. M., & Elliot, A. J. (1999). Goal Striving, Need Satisfaction, and Longitudinal Well-Being: The Self-Concordance Model. Journal of Personality and Social Psychology, 76(3), 482–497. doi:10.1037/0022-3514.76.3.482