Test de atención cotidiana
Dieciocho preguntas sobre cómo funciona su atención en un día normal. Aquí no hay colores ni cronómetro: esto es un cuestionario de autoinforme sobre la atención cotidiana, no la prueba clásica de Stroop. Responda con lo que suele pasarle, sin darle vueltas; en unos seis minutos sabrá en cuál de los cinco niveles queda, y qué significa estar ahí.
Hoja al viento. Cualquier momento corriente le saca del rumbo
Sus respuestas describen una atención que se va sola, y no en un área suelta: el motivo de lo que iba a hacer se cae por el camino, el ruido de al lado se lleva la tarea entera y, para volver a lo de antes, hace falta que algo le empuje.
Esto no es un suspenso ni una avería. La distracción es un continuo en el que estamos todos en algún punto, y este resultado marca una posición ahí dentro. Es su atención cotidiana contada por usted, no una nota de rendimiento y no un diagnóstico de nada.
Contarla con precisión ya vale de algo. Un resultado así no sale de un mal día suelto: sale de un patrón que se repite en casi todo lo que aquí se pregunta, y eso se puede mirar de frente.
Lo que la suma no dice es cuál de las cuatro áreas manda. Dos personas en el mismo escalón pueden tener repartos muy distintos entre despistes, errores, distracción y cambios de foco. Tampoco dice por qué, ni si esto ha sido siempre así.
Ancla que arrastra. El desvío gana más veces de las que pierde
La balanza se le inclina hacia el desvío. No es el suelo de esta escala: es una tendencia real y repetida, y aparece en las cuatro áreas que el test recorre.
En la práctica se nota así: el aviso que iba a esperar acaba abierto, y el paso que creía hecho hay que rehacerlo entero.
La otra mitad también existe, y por eso este resultado no es el de más abajo. Hay tramos suyos que aguantan enteros, con la faena terminada y sin nada que corregir; conviven con los otros en la misma semana.
El precio de esta posición es que se queda corta al contarla. Como no hay drama, es fácil resumirlo en «me distraigo un poco», mientras sus propias respuestas describen más momentos idos que sostenidos.
Fuera de cámara queda el reparto: el mismo total sale de mezclas muy distintas de áreas firmes y áreas flojas, y no dice hacia dónde se está moviendo la cosa.
Un pie en cada orilla. Tan pronto aguanta como se va
Aquí no hay inclinación. Lo que dibujan sus respuestas es un empate de verdad: casi tanto peso del lado que aguanta como del que se va, sumadas las cuatro áreas del test.
Es la banda más estrecha de esta escala, y conviene decirlo claro: una sola respuesta distinta, en cualquiera de las preguntas, le habría dejado en el escalón de al lado, a un lado o al otro. Así de cerca están los dos.
Nombrar el empate es más honesto que fabricarle una inclinación. Un resultado que le dijera «en general aguanta» o «en general se va» estaría contando algo que sus respuestas no cuentan.
El precio es que un empate no es apoyo firme. Ninguna de las dos partes tiene peso suficiente para ser la historia, y eso se parece más a estar sobre la raya que a tener los dos pies en el mismo lado. La suma tampoco revela qué áreas tiran de cada lado.
Timón tranquilo. El rumbo aguanta la mayoría de los días, no todos
Sus respuestas se inclinan hacia el lado firme, y lo hacen de forma repetida: la intención aguanta hasta el final, y el ruido de alrededor casi siempre se queda en ruido.
Lo que sostiene este resultado no es un punto fuerte aislado tapando al resto. La inclinación aparece repartida por las cuatro áreas, y eso cuesta más que destacar en una sola.
Ahora bien, esto es una inclinación, no una garantía. Dentro de un patrón que aguanta la mayor parte del tiempo caben una o dos zonas más flojas, y saber cuáles son vale más que quedarse con un «a mí no me distrae nada».
La suma no señala esa zona, y tampoco promete nada sobre una exigencia que todavía no ha aparecido. Cuenta cómo van las cosas ahora, dentro de lo que este test pregunta.
Roca en la corriente. Ni con la distracción tirando fuerte se le va el rumbo
Lo que describen sus respuestas está en lo más alto de lo que esta escala registra: la intención llega entera de una tarea a otra, y volver después de una interrupción no le cuesta nada especial.
Conviene decir qué es y qué no es esto. Es su propia experiencia, contada por usted, no una medida tomada desde fuera y no una inmunidad. Tampoco coloca a nadie por encima de nadie: los cinco resultados de este test describen maneras corrientes en las que funciona la atención.
Poco de esto parece suerte. La firmeza aparece también en los días malos, con sueño y con prisa, que es justo donde se distingue una costumbre de una racha.
El precio llega por donde no se espera. Cuando lo normal es no perder el hilo, el despiste que antes o después le toca a todo el mundo se encaja peor: molesta más y se explica menos.
Y queda fuera de la suma lo que este test no pregunta, además de lo que hará su atención ante una exigencia que aún no ha llegado.
Sus resultados no son casualidad
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Haga el test gratisPreguntas frecuentes
¿Qué mide el test de Stroop?
La tarea original enfrenta dos cosas que la cabeza quiere hacer a la vez: leer una palabra, que sale sola, y decir el color en que está impresa, que hay que decidir. De ahí salen la atención selectiva y el control cognitivo. Esta página no ejecuta esa tarea: aquí no hay reloj que corra ni respuesta que se pueda dar por buena o por mala. Lo que sí mide es lo que usted cuenta de su atención diaria: los descuidos y adónde llevan, lo que resiste el foco mientras algo tira de él, y lo bien que se suelta un asunto para coger otro.
¿Es este el test de Stroop de verdad, el que va cronometrado?
No. Aquí no hay estímulo, ni reloj, ni respuesta correcta que acertar: son preguntas sobre su experiencia, respondidas al ritmo que usted quiera. El territorio es el mismo que explora la prueba clásica, la atención y lo que la desvía, pero por un camino distinto y declarado como tal.
¿Por qué cuesta tanto resistirse al efecto Stroop?
Porque leer está tan practicado que ocurre sin pedir permiso. Cuando lo que toca es otra cosa, nombrar un color, la lectura ya ha llegado antes y hay que frenarla. Esa pelea entre lo que sale automático y lo que uno decide hacer es la misma que aparece en su día a día cuando el teléfono se ilumina a mitad de un párrafo, y de eso van las preguntas de esta página.
¿Qué es una buena puntuación en el test de Stroop?
Esta página no da una puntuación de ese tipo. No hay milisegundos ni percentiles: ese número pertenece a la prueba cronometrada que aquí no se hace. Lo que obtiene es su posición declarada dentro de un continuo en el que la mayoría de la gente queda por el medio, sin ninguna línea oficial que separe lo bueno de lo malo.
¿El test de Stroop sirve para diagnosticar TDAH o demencia?
No. La versión real, administrada por un profesional, puede ser una pieza más dentro de una evaluación completa, nunca la evaluación entera ni un diagnóstico por sí sola. Y esta página, que es un cuestionario de autoinforme, no vale como cribado ni como diagnóstico de nada: eso lo valora un profesional cualificado, con bastante más de un dato en la mano.
Metodología
Este test se apoya en la tradición de los cuestionarios de autoinforme sobre la atención del día a día, validados en investigación: en vez de observar una conducta en el laboratorio, se le pregunta a la persona cómo le va en su vida corriente.
No es la prueba clásica de palabras y colores, y hay dos razones, ciertas las dos. La primera es técnica: esta plataforma no puede tomar el tiempo de un estímulo ni comparar lo respondido con una clave de aciertos, y sin eso la tarea original no se monta aquí. La segunda es de fondo: incluso administrada como es debido, esa tarea da un resultado muy sólido cuando describe a un grupo y flojo cuando hay que separar a una persona de otra, porque las diferencias entre individuos son pequeñas. Por eso aquí se pregunta en vez de medir, y no por atajo.
Lo que sí lee: sus despistes cotidianos y los errores que salen de ellos, cuánto aguanta el foco ante una distracción o una interrupción, y con qué facilidad cambia de asunto. Lo que no hace: no cronometra, no corrige respuestas, no reparte percentiles y no diagnostica ni detecta ninguna afección. Distraerse o cometer un descuido le ocurre a cualquiera; lo que se lee aquí es un continuo declarado, no una lista de síntomas.
Sobre el fenómeno clásico en sí: la definición del efecto Stroop en el diccionario de la APA y el recorrido de la APA por su historia y sus usos.
Fuentes
- Cheyne, J. A., Carriere, J. S. A., & Smilek, D. (2006). Absent-mindedness: Lapses of conscious awareness and everyday cognitive failures. Consciousness and Cognition, 15(3), 578–592. doi:10.1016/j.concog.2005.11.009.
- Derryberry, D., & Reed, M. A. (2002). Anxiety-related attentional biases and their regulation by attentional control. Journal of Abnormal Psychology, 111(2), 225–236. doi:10.1037/0021-843X.111.2.225.
- Broadbent, D. E., Cooper, P. F., FitzGerald, P., & Parkes, K. R. (1982). The Cognitive Failures Questionnaire (CFQ) and its correlates. British Journal of Clinical Psychology, 21(1), 1–16. doi:10.1111/j.2044-8260.1982.tb01421.x.
- Stroop, J. R. (1935). Studies of interference in serial verbal reactions. Journal of Experimental Psychology, 18(6), 643–662. doi:10.1037/h0054651.