Test de atención cotidiana

Dieciocho preguntas sobre cómo funciona su atención en un día normal. Aquí no hay colores ni cronómetro: esto es un cuestionario de autoinforme sobre la atención cotidiana, no la prueba clásica de Stroop. Responda con lo que suele pasarle, sin darle vueltas; en unos seis minutos sabrá en cuál de los cinco niveles queda, y qué significa estar ahí.

A desk by a window with an open laptop, an open notebook, a mug and a phone on it, and faint currents of air drifting through the room.
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Se levanta a hacer algo concreto y, de camino, cambia de cuarto o de tarea. ¿Qué se encuentra al llegar?
En algo que hace cada día sin pensarlo, ¿aparecen errores nacidos de un despiste de un segundo?
¿Qué le pasa a lo que está haciendo cuando alrededor hay ruido o gente moviéndose?
Cierra una tarea y empieza otra distinta. ¿Viene la anterior detrás?
Está a mitad de algo, pensándolo o contándolo en voz alta. ¿Llega hasta el final?
¿Se descubre haciendo cosas en piloto automático, sin haber estado de verdad en ellas?
¿Qué hace cuando algo reclama su atención en mitad de una tarea?
Las prioridades cambian de golpe y hay que atender otra cosa. ¿Cómo le sienta el cambio?
Deja un objeto de uso diario en cualquier parte. ¿Sabe después dónde está?
¿Tiene que repetir pasos de una tarea porque la primera vez no los estaba siguiendo de verdad?
Le toca un tramo de trabajo repetitivo y sin ninguna gracia. ¿Cuánto aguanta dentro?
Un asunto deja de importar y toca pasar página. ¿Le suelta la cabeza?
Va por un recorrido que se sabe de memoria. ¿Se le pasa por delante lo que ya ha visto cien veces?
¿Le devuelve alguien o algo de fuera a lo que estaba haciendo, después de haberse ido de ahí?
Mientras hace una cosa, tiene a mano otra mucho más apetecible. ¿Dónde acaba su atención?
Una interrupción necesaria le corta a mitad. Al volver, ¿retoma o le cuesta?
Lee un texto seguido. ¿Se entera de lo que pone o los ojos van solos?
Cuando la atención se ausenta un momento, ¿se le escapa algo que sí importaba?

Sus resultados no son casualidad

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Preguntas frecuentes

¿Qué mide el test de Stroop?

La tarea original enfrenta dos cosas que la cabeza quiere hacer a la vez: leer una palabra, que sale sola, y decir el color en que está impresa, que hay que decidir. De ahí salen la atención selectiva y el control cognitivo. Esta página no ejecuta esa tarea: aquí no hay reloj que corra ni respuesta que se pueda dar por buena o por mala. Lo que sí mide es lo que usted cuenta de su atención diaria: los descuidos y adónde llevan, lo que resiste el foco mientras algo tira de él, y lo bien que se suelta un asunto para coger otro.

¿Es este el test de Stroop de verdad, el que va cronometrado?

No. Aquí no hay estímulo, ni reloj, ni respuesta correcta que acertar: son preguntas sobre su experiencia, respondidas al ritmo que usted quiera. El territorio es el mismo que explora la prueba clásica, la atención y lo que la desvía, pero por un camino distinto y declarado como tal.

¿Por qué cuesta tanto resistirse al efecto Stroop?

Porque leer está tan practicado que ocurre sin pedir permiso. Cuando lo que toca es otra cosa, nombrar un color, la lectura ya ha llegado antes y hay que frenarla. Esa pelea entre lo que sale automático y lo que uno decide hacer es la misma que aparece en su día a día cuando el teléfono se ilumina a mitad de un párrafo, y de eso van las preguntas de esta página.

¿Qué es una buena puntuación en el test de Stroop?

Esta página no da una puntuación de ese tipo. No hay milisegundos ni percentiles: ese número pertenece a la prueba cronometrada que aquí no se hace. Lo que obtiene es su posición declarada dentro de un continuo en el que la mayoría de la gente queda por el medio, sin ninguna línea oficial que separe lo bueno de lo malo.

¿El test de Stroop sirve para diagnosticar TDAH o demencia?

No. La versión real, administrada por un profesional, puede ser una pieza más dentro de una evaluación completa, nunca la evaluación entera ni un diagnóstico por sí sola. Y esta página, que es un cuestionario de autoinforme, no vale como cribado ni como diagnóstico de nada: eso lo valora un profesional cualificado, con bastante más de un dato en la mano.

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Metodología

Este test se apoya en la tradición de los cuestionarios de autoinforme sobre la atención del día a día, validados en investigación: en vez de observar una conducta en el laboratorio, se le pregunta a la persona cómo le va en su vida corriente.

No es la prueba clásica de palabras y colores, y hay dos razones, ciertas las dos. La primera es técnica: esta plataforma no puede tomar el tiempo de un estímulo ni comparar lo respondido con una clave de aciertos, y sin eso la tarea original no se monta aquí. La segunda es de fondo: incluso administrada como es debido, esa tarea da un resultado muy sólido cuando describe a un grupo y flojo cuando hay que separar a una persona de otra, porque las diferencias entre individuos son pequeñas. Por eso aquí se pregunta en vez de medir, y no por atajo.

Lo que sí lee: sus despistes cotidianos y los errores que salen de ellos, cuánto aguanta el foco ante una distracción o una interrupción, y con qué facilidad cambia de asunto. Lo que no hace: no cronometra, no corrige respuestas, no reparte percentiles y no diagnostica ni detecta ninguna afección. Distraerse o cometer un descuido le ocurre a cualquiera; lo que se lee aquí es un continuo declarado, no una lista de síntomas.

Sobre el fenómeno clásico en sí: la definición del efecto Stroop en el diccionario de la APA y el recorrido de la APA por su historia y sus usos.

Fuentes

  1. Cheyne, J. A., Carriere, J. S. A., & Smilek, D. (2006). Absent-mindedness: Lapses of conscious awareness and everyday cognitive failures. Consciousness and Cognition, 15(3), 578–592. doi:10.1016/j.concog.2005.11.009.
  2. Derryberry, D., & Reed, M. A. (2002). Anxiety-related attentional biases and their regulation by attentional control. Journal of Abnormal Psychology, 111(2), 225–236. doi:10.1037/0021-843X.111.2.225.
  3. Broadbent, D. E., Cooper, P. F., FitzGerald, P., & Parkes, K. R. (1982). The Cognitive Failures Questionnaire (CFQ) and its correlates. British Journal of Clinical Psychology, 21(1), 1–16. doi:10.1111/j.2044-8260.1982.tb01421.x.
  4. Stroop, J. R. (1935). Studies of interference in serial verbal reactions. Journal of Experimental Psychology, 18(6), 643–662. doi:10.1037/h0054651.