Test Norte, Sur, Este y Oeste
Responda a 24 situaciones cotidianas con la primera reacción que le salga natural. Al final sabrá si su forma de moverse por el día a día se parece más al norte, al sur, al este o al oeste — el test toma unos 5 minutos.
La puerta abierta — Sur
Antes de decidir nada, usted mira alrededor. No es indecisión: es que para usted una decisión no está completa hasta que sabe cómo le ha sentado a las personas que la van a vivir con usted.
Se nota en las cosas pequeñas: en la pausa antes de anunciar un cambio, en la pregunta «¿qué les parece?» que hace incluso cuando ya tiene una opinión formada, en medir si una reunión salió bien no por lo que se resolvió, sino por si todos se fueron sintiéndose escuchados.
Esa atención es real y se nota: la gente confía en contarle cosas, porque sabe que usted va a tomarlas en serio antes de actuar. Es una fuerza que no todos tienen.
Tiene un precio. Cuando una decisión hay que tomarla ya, esperar a que todos se sientan cómodos puede leerse como no terminar de comprometerse — y mientras se sigue consultando, el momento justo para actuar a veces se queda atrás.
Queda una pregunta abierta: ¿qué pasaría si, alguna vez, decidiera primero y preguntara después?
La lupa atenta — Oeste
Antes de dar algo por hecho, usted quiere verlo. No le basta con que suene bien: necesita confirmar el dato, la fecha, el detalle concreto que sostiene la idea.
Por eso relee un mensaje antes de responder, compara precios en varias pestañas antes de reservar, y prefiere el método que ya ha demostrado funcionar antes que el que solo promete hacerlo. No es desconfianza: es que ha visto lo que cuesta deshacer algo construido sobre una suposición.
Esa costumbre de comprobar es una fuerza real: cuando algo sale mal en un plan que usted revisó, casi nunca es por un detalle que se le escapó.
Tiene su costo. La misma revisión que evita errores puede seguir dándole vueltas a algo que ya estaba lo bastante claro para actuar, y el tiempo que se va en comprobar es tiempo que no vuelve.
Queda algo por responder: ¿cuánta certeza necesita usted, en realidad, antes de sentir que ya puede moverse?
El paso firme — Norte
Para usted, una idea vale por lo que se hace con ella. En cuanto el camino está medianamente claro, ya está en marcha — no porque no queden dudas, sino porque quedarse quieto le cuesta más que equivocarse.
Se ve en cómo mide una reunión: no por lo bien que fluyó la conversación, sino por si al salir hay algo menos pendiente que al entrar. Cuando una tarea se estanca en discusión, suele ser usted quien pregunta: «¿y si simplemente lo hacemos?»
Ese impulso hacia adelante es una fuerza de verdad: las cosas avanzan porque usted las empuja, y eso se nota en cada proyecto que de verdad termina.
El precio se paga en otro lado. La misma prisa por avanzar puede sonar, para quien todavía necesitaba hablarlo, como si se pasara por encima de lo que tenía que decir.
Queda una pregunta pendiente: la próxima vez que algo se estanque, ¿vale la pena el minuto que se ahorra al no preguntar antes de actuar?
El mapa sin terminar — Este
Usted nota lo que todavía no existe. Delante de un problema conocido, lo primero que aparece no es la solución de siempre, sino una que nadie había probado — y esa posibilidad es la que le engancha antes que cualquier otra cosa.
Se nota en cómo entra a una lluvia de ideas soltando propuestas que se alejan cada vez más del punto de partida, o en cómo un dato aislado le importa menos que la historia grande en la que podría encajar.
Esa forma de mirar hacia adelante es una fuerza real: las ideas que terminan cambiando algo casi siempre empiezan con alguien dispuesto a imaginar lo que todavía no está probado.
Tiene su sombra. La misma confianza en la idea grande puede hacer que los detalles pequeños se queden sin resolver, justo los que iban a decidir si la idea funcionaba de verdad.
Queda una pregunta sin cerrar: de todas las ideas que ha imaginado, ¿cuántas ha llevado hasta el final?
Sus resultados no son casualidad
El clásico test de los 16 tipos de personalidad de Jung ha sido renovado a fondo: nueva metodología CoreTypes y una precisión muy superior. Puede que sean los 10 minutos mejor invertidos de su vida: se lleva la clave de sus decisiones, sus relaciones y sus resultados. Para siempre.
Haga el test gratisPreguntas frecuentes
¿Qué es un test de personalidad de puntos cardinales?
El resultado no es una puntuación: es una de cuatro direcciones —norte, sur, este u oeste— que describe cómo suele comportarse usted, no cuánto tiene de un rasgo. Para decidir cuál le toca, el test observa dos comportamientos suyos a la vez: si tiende a moverse rápido con una tarea o prefiere ver primero cómo está la gente involucrada, y si su cabeza se va más hacia el detalle concreto o hacia la posibilidad todavía sin definir. Ninguna de las dos inclinaciones decide sola: gana la que pese más en el conjunto.
¿Quién creó el test de norte, sur, este y oeste?
Este test se inspira en algo que la psicología lleva usando desde hace mucho tiempo: describir a la gente por el tipo de comportamiento que repite, más que inventar una firma o un nombre comercial detrás. Buscando el origen exacto de la versión de los cuatro puntos cardinales en concreto, no aparece una sola persona ni un estudio al que se le pueda atribuir con seguridad — lo que hay es una idea compartida, reformulada muchas veces con los años.
¿Es un test científico? ¿Qué tan preciso es?
No. Este tipo de test de autoconocimiento rara vez tiene detrás muchos estudios serios que lo respalden, ni cuando se revisan con rigor instrumentos comerciales parecidos. Tómelo como una forma estructurada de pensar en su propio estilo, no como una evaluación validada ni como un diagnóstico.
¿Qué significa cada dirección: norte, sur, este y oeste?
Sur describe a quien pausa para comprobar cómo está la gente antes de seguir adelante. Oeste describe a quien quiere confirmar los datos y prefiere los métodos ya probados. Norte describe a quien pasa a la acción en cuanto el camino está medianamente claro. Este describe a quien se deja llevar por el panorama general y las ideas todavía sin terminar de perfilar. La mayoría de las personas reconoce algo de varias, pero una suele pesar más que las demás.
¿Puedo tener una dirección secundaria, como «noreste»?
No en esta versión. Aquí no se calculan segundas direcciones ni mezclas: si en otro sitio ha visto resultados como «noreste» o «suroeste», es porque ese test reparte los puntos entre dos direcciones a la vez. Este, en cambio, se queda con la que salió más fuerte en sus respuestas, y esa es la única que aparece como resultado.
Metodología
Este enfoque, dentro de la psicología, se conoce como teoría de tipos: en lugar de puntuar un rasgo entre poco y mucho, junta a las personas en grupos que comparten una forma de comportarse reconocible en el día a día. No es una prueba con nombre propio ni un instrumento registrado — retoma una idea general, no un producto concreto.
Aquí se cruzan dos tendencias que no dependen la una de la otra. Por un lado, dónde se posa la atención: en el detalle concreto y ya verificado, o en el panorama general y en lo que todavía es posibilidad. Por otro, el ritmo con el que se mueve: hay quien avanza en cuanto el camino se ve razonablemente claro, y hay quien prefiere frenar un momento y comprobar cómo está la gente antes de seguir. La dirección final no es un promedio de las dos: depende de cuál de esas dos inclinaciones pesa más en el conjunto de sus respuestas.
Este género de test de autoconocimiento suele nacer con poca evidencia detrás. Una revisión formal, hecha a un instrumento comercial del mismo género, comprobó que sus resultados eran consistentes de una aplicación a otra. Lo que no logró demostrar es que estuviera midiendo, en el fondo, lo que decía medir. Este test hereda la misma cautela: sirve para pensar en el propio estilo, no para diagnosticar nada ni para poner una etiqueta que dure para siempre.
Fuentes
- Merrill, D. W., & Reid, R. H. (1981). Personal Styles & Effective Performance. Chilton Book Company.
- Jung, C. G. (1921/1971). Psychological Types (H. G. Baynes, Trans., rev. R. F. C. Hull). Princeton University Press (Bollingen Series XX, Collected Works Vol. 6).
- König, C. J., & Marcus, B. (2013). TBS-TK Rezension: "Persolog Persönlichkeits-Profil." Psychologische Rundschau, 64(3), 189–191. doi:10.1026/0033-3042/a000171