Test de personalidad laboral
Muchas empresas piden a las personas en proceso de selección que respondan una evaluación de personalidad antes de la entrevista final. Esa evaluación real la contrata la empresa, no cada candidato: no se vende a particulares ni se puede tomar por iniciativa propia, y el informe que genera llega a quien contrata, nunca a la persona que la respondió.
Este test es otra cosa, construida desde cero: preguntas propias, una forma de puntuar propia, a partir de literatura académica pública sobre personalidad y comportamiento en el trabajo. No reproduce ninguna evaluación comercial ni permite anticipar qué diría esa evaluación real sobre usted; es un espacio aparte, pensado solo para que reflexione en privado sobre su propio estilo de trabajo, sin que nada de esto llegue a ningún empleador ni a ningún proceso de selección. Son 25 preguntas, unos 6 minutos, y al final va a ver un perfil con cinco cualidades (serenidad, cooperación, fiabilidad, iniciativa y curiosidad) y cuál de ellas destaca más en usted.
El ancla en la tormenta. La serenidad es lo que más destaca en usted.
Cuando la presión del día a día aprieta, usted es de quienes se mantienen firmes por dentro: un comentario duro no se le convierte en catástrofe, y un plan que cambia de golpe no le descoloca.
Eso se nota en los detalles: usted sostiene la conversación incómoda con un colega en lugar de cortarla en seco, y un día lleno de pequeños contratiempos no se le acumula en una sola explosión al final de la tarde.
Usted es la persona que, en medio de un momento tenso, ayuda a que la sala respire; su presencia estable contagia calma a quienes están alrededor.
Esa misma firmeza tiene un costo: cuando a usted le pasa algo realmente serio, la reacción hacia afuera puede seguir siendo tan mesurada que a los demás les cueste notar que algo le afectó de verdad.
Este resultado describe cómo responde usted en el ritmo normal del trabajo, no cómo aguantaría bajo una presión extrema y prolongada. Eso es un terreno distinto, que ningún test breve alcanza a mostrar.
El puente entre personas. La cooperación es lo que más destaca en usted.
Frente a un compañero, usted tiende a la lectura más generosa: que hay una buena razón detrás de lo que hizo, no una mala intención.
Eso se traduce en gestos concretos. Usted deja que una decisión de grupo avance aunque no fuera la que prefería, y más de una vez ha sido quien acerca a dos personas que estaban a punto de chocar.
Usted es alguien con quien resulta fácil trabajar: baja la fricción del equipo sin necesidad de ganar cada discusión.
El costo aparece cuando a usted se le queda una molestia real sin decir, una y otra vez, o cuando evitar el choque significa postergar una conversación que hacía falta tener.
Lo que este resultado no mide es hasta dónde llega, en usted, esa cooperación cuando de verdad hay que poner un límite. Esa es otra pregunta, para otro momento.
El último ladrillo. La fiabilidad es lo que más destaca en usted.
Los compromisos que usted asume no se le pierden entre las manos: quedan anotados, presentes, hasta que están resueltos.
Eso se ve en lo que otros ni siquiera notan: usted cierra el tramo final y aburrido de una tarea en la misma sesión, sin arrastrarlo a la semana siguiente, y nadie tiene que perseguirle para saber en qué va un pendiente.
Usted es la persona con la que se puede contar sin pensarlo dos veces; las cosas que promete, terminan pasando.
El precio de esa constancia aparece cuando algo debería soltarse y a usted le cuesta hacerlo, o cuando su atención se queda pegada a un pendiente casi terminado más tiempo del que en realidad conviene.
Este resultado habla de que usted termina lo que empieza. No dice nada sobre la calidad general del trabajo ni sobre cuánto abarca, que son otra historia.
La carrera hacia la meta. La iniciativa es lo que más destaca en usted.
Un problema sin dueño no le pasa desapercibido a usted: algo en su interior se inclina hacia adelante, hacia hacerse cargo, antes de que alguien tenga que pedirlo.
Eso explica por qué usted termina liderando cosas que empezaron sin plan. Un rato libre se le convierte en el arranque de algo nuevo, y una oportunidad visible encuentra en usted a la primera persona en levantar la mano.
Ahí está el impulso que, en usted, mueve las cosas cuando nadie más se anima a moverlas primero.
Moverse primero también significa, alguna vez, adelantarse a alguien que también quería esa misma oportunidad, y en usted esa disposición tan constante a tomar las riendas puede dejarles a otros menos espacio para dar su propio paso al frente.
Lo que queda fuera de este resultado es el juicio sobre cuándo conviene liderar y cuándo no: su iniciativa no reemplaza esa lectura, solo la antecede.
El cuaderno abierto. La curiosidad es lo que más destaca en usted.
A usted lo desconocido no le genera alarma, le genera interés: una herramienta nueva, un tema del que no sabe nada, un proceso sin instrucciones, todo eso le llama más de lo que le asusta.
Por eso una tarea repetida durante semanas termina generándole a usted una inquietud real, y por eso, incluso frente a un método que funciona bien, usted sale a buscar otra manera de resolver lo mismo sin que nadie se lo pida.
Ahí está su comodidad con el cambio, las ganas constantes de encontrar una forma mejor de hacer las cosas.
El precio es que, para usted, un método que funciona puede quedar cambiado antes de haberle dado una oportunidad justa y estable.
Este resultado habla de su apertura a lo nuevo. No dice qué tan rápido aprende usted ni cuándo le conviene más quedarse con lo que ya funciona, que son preguntas aparte.
Sus resultados no son casualidad
El clásico test de los 16 tipos de personalidad de Jung ha sido renovado a fondo: nueva metodología CoreTypes y una precisión muy superior. Puede que sean los 10 minutos mejor invertidos de su vida: se lleva la clave de sus decisiones, sus relaciones y sus resultados. Para siempre.
Haga el test gratisPreguntas frecuentes
¿Se puede hacer gratis, por cuenta propia, el test que piden algunas empresas antes de contratar?
No existe una versión gratuita de la evaluación real para tomarla por cuenta propia: se vende únicamente a organizaciones, nunca a título individual. Por eso tiene sentido una alternativa independiente como esta, con preguntas y forma de puntuar propias, pensada solo para la reflexión privada de quien la responde.
¿Existe forma de «aprobar» o «reprobar» esta clase de test de personalidad?
Lo que suele notarse, y para mal, son los patrones de respuesta extremos o contradictorios entre sí, nunca una opción puntual marcada como errónea, porque aquí no hay respuestas correctas que memorizar: se miden tendencias, no conocimientos. La investigación en selección de personal repite siempre el mismo consejo — responder con sinceridad antes que tratar de adivinar qué contestación conviene más.
¿Con qué fin piden algunas empresas este tipo de evaluación antes de la entrevista?
Es una pieza más dentro de un esfuerzo mayor por bajar el riesgo de una contratación que, con el tiempo, no termine funcionando, nunca el único factor que decide todo por sí solo. Les da, además, una lectura del estilo de personalidad de quien postula frente a lo que pide el puesto, algo que ni el currículum ni una entrevista puntual alcanzan a mostrar del todo.
¿Es realista fallar esta evaluación por responder «mal»?
No hay una respuesta universalmente correcta o incorrecta a la que aferrarse, así que fallarla en sentido estricto es casi imposible. Si alguien la recuerda como difícil, la razón casi nunca es esa: suele ser el esfuerzo real de mirarse hacia adentro pregunta tras pregunta, o un formato con reloj corriendo de por medio.
¿Qué puntaje cuenta como bueno en una evaluación de personalidad orientada al trabajo?
No hay un número fijo al que convenga apuntar: lo que cuenta como buen encaje cambia según el puesto. En las versiones reales que usan las empresas, de hecho, el puntaje no se entrega como un valor absoluto sino como percentil frente a un grupo de adultos que trabajan.
Metodología
Empecemos por lo que no pasa aquí: nadie más lee sus respuestas, ningún empleador recibe este resultado y nada de esto se cruza con un proceso de contratación real. Eso importa porque toda autoevaluación tiende a maquillarse un poco cuando hay algo real en juego, según muestra la investigación sobre personas que se postulan a un empleo, y aquí sencillamente no hay nada que ganar ni perder por responder distinto a como uno es.
Por la misma razón, esto no es una copia ni un adelanto de la evaluación real que aplican algunas empresas antes de contratar: tiene sus propias preguntas y su propia forma de puntuar, y no toma prestado el lenguaje ni las escalas de ningún instrumento comercial. Tampoco permite anticipar qué resultado tendría alguien en esa evaluación real — son dos ejercicios distintos, con fines distintos.
Lo que sí entrega es un perfil de cinco cualidades (serenidad, cooperación, fiabilidad, iniciativa y curiosidad), con la más marcada señalada aparte en lugar de una sola cifra; ninguna vale más que las otras, y lo normal es traer una dosis real de varias a la vez. Detrás de esa lista hay una idea de la psicología laboral: buena parte del comportamiento cotidiano en el trabajo se agrupa en dos impulsos, uno hacia tomar la iniciativa y avanzar y otro hacia sostener el vínculo con el equipo, cada uno reflejado en conductas puntuales y observables — la misma tradición de rasgos que recoge el modelo de los cinco factores de personalidad. Eso sí: es una lectura del comportamiento bajo presión normal, no una apuesta sobre cómo reaccionaría alguien ante una crisis larga y seria, que puede sacar una versión bastante distinta de la misma persona.
Fuentes
- Hogan, J., & Holland, B. (2003). Using theory to evaluate personality and job-performance relations: A socioanalytic perspective. Journal of Applied Psychology, 88(1), 100–112. doi:10.1037/0021-9010.88.1.100
- Barrick, M. R., & Mount, M. K. (1991). The Big Five personality dimensions and job performance: A meta-analysis. Personnel Psychology, 44(1), 1–26. doi:10.1111/j.1744-6570.1991.tb00688.x
- Birkeland, S. A., Manson, T. M., Kisamore, J. L., Brannick, M. T., & Smith, M. A. (2006). A meta-analytic investigation of job applicant faking on personality measures. International Journal of Selection and Assessment, 14(4), 317–335. doi:10.1111/j.1468-2389.2006.00354.x