Test de rol de género
Este test tiene 24 preguntas; en cada una, elija la opción que más se parezca a su forma de actuar. Al final obtendrá una de cuatro combinaciones posibles entre los rasgos que la cultura asocia a lo masculino y los que asocia a lo femenino. Toma alrededor de 5 minutos.
Autodescripción andrógina: combina en su forma de describirse rasgos de los dos grupos que la cultura asocia a lo masculino y a lo femenino.
Su forma de describirse recurre con fuerza a los dos conjuntos de rasgos: tanto a los que la cultura codifica como masculinos —tomar la iniciativa, sostener una posición propia— como a los que codifica como femeninos —la cercanía, la atención al ánimo de otras personas—. Ninguno de los dos domina claramente sobre el otro en su relato.
Una parte de la investigación sostiene que combinar ambos conjuntos permite responder de forma más flexible según lo que pida cada situación; otra revisión más amplia matiza esa idea y encuentra que buena parte del beneficio que suele atribuirse a esta combinación vendría más bien del lado masculino por separado. La cuestión sigue abierta, y este test no la resuelve ni toma partido.
Nada de esto dice qué género tiene usted ni cuál es su identidad de género: describe solo qué rasgos organizan su forma de contarse, no quién es usted en ese sentido. Tampoco es superior a los otros tres patrones posibles: cada uno describe una manera distinta y igual de válida de autodescribirse.
Es, sobre todo, una fotografía de este momento: la forma en que se describe hoy, no una etiqueta fija para siempre.
Autodescripción de tipo masculino: se describe sobre todo a través de rasgos que la cultura asocia con lo masculino.
Su forma de describirse se apoya con fuerza en rasgos que la cultura suele codificar como masculinos: tomar la iniciativa, sostener una posición propia en un desacuerdo, decidir sin esperar a que otra persona lo haga primero. Los rasgos que se codifican como femeninos —la cercanía, la atención al estado de ánimo ajeno— pesan bastante menos en ese relato.
Este patrón aparece en la literatura como uno de los más asociados a una autoestima alta, aunque eso no lo convierte en el «mejor» de los cuatro: la ciencia sigue sin ponerse de acuerdo sobre cuál de las cuatro combinaciones resulta más favorable, y este test no toma partido en esa discusión.
Nada de esto dice qué género tiene usted ni cuál es su identidad de género: el resultado describe qué conjunto de rasgos organiza más su forma de contarse a sí, no quién es usted por dentro.
Tampoco es una posición fija: es una fotografía de cómo se describe hoy, frente a preguntas puntuales, y puede moverse con el tiempo o según el terreno en el que se ponga a prueba.
Autodescripción de tipo femenino: se describe sobre todo a través de rasgos que la cultura asocia con lo femenino.
Su forma de describirse se apoya con fuerza en rasgos que la cultura suele asociar con lo femenino: notar el ánimo de quienes lo rodean sin que nadie diga nada, ofrecer cercanía y consuelo, ceder terreno para mantener la armonía de un grupo. Los rasgos que se codifican como masculinos —tomar la iniciativa, imponer una posición propia— aparecen bastante menos en ese relato.
Es el patrón inverso al de quien describe sobre todo rasgos masculinos, y no menos válido ni menos completo que ese otro: ambos grupos de rasgos son igual de reales, solo que aquí pesa más el segundo.
Este resultado no dice qué género tiene usted ni cuál es su identidad de género: habla únicamente de qué conjunto de rasgos organiza más su manera de describirse, no de quién es usted en ese otro sentido.
Como toda autodescripción, no es una etiqueta permanente: es una lectura de este momento, y puede variar según la situación o con el paso del tiempo.
Autodescripción indiferenciada: no se apoya con fuerza en ninguno de los dos conjuntos de rasgos que la cultura asocia al género.
Su forma de describirse no se apoya con fuerza en ninguno de los dos conjuntos de rasgos que la cultura suele asociar al género: ni en los que se codifican como masculinos —tomar la iniciativa, imponer una posición propia— ni en los que se codifican como femeninos —la cercanía, la atención al ánimo ajeno.
Esto no es lo mismo que «un poco de todo» ni una falta de personalidad: es un patrón propio, distinto del de quien sí organiza su relato con fuerza alrededor de uno de esos dos grupos de rasgos, o de ambos a la vez.
Tampoco dice qué género tiene usted ni cuál es su identidad de género: el resultado habla únicamente de qué tanto pesan esos dos conjuntos de rasgos culturales en su forma de describirse, no de quién es usted en ese otro sentido.
No es un resultado menor ni un término medio sin contenido propio: es, sencillamente, una autodescripción que se organiza por otras vías distintas a esos dos guiones culturales, tan real como cualquiera de los otros tres.
Sus resultados no son casualidad
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Haga el test gratisPreguntas frecuentes
¿Este test me dice qué género tengo?
No. Mide qué tanto se apoya su forma de describirse en dos conjuntos de rasgos que la cultura asocia a lo masculino y a lo femenino. El rol de género y la identidad de género son conceptos relacionados, pero distintos: este cuestionario no puede determinar el segundo.
¿Soy masculino o femenino?
El test no da un único veredicto entre masculino o femenino: puntúa los dos conjuntos de rasgos por separado, y una persona puede salir alta o baja en cada uno de forma independiente. Por eso existen cuatro patrones posibles, no dos extremos opuestos de una misma línea.
¿Se pueden tener rasgos masculinos y femeninos a la vez?
Sí, y es uno de los cuatro patrones habituales que mide este test, no un resultado raro ni contradictorio. Como los dos conjuntos de rasgos se puntúan por separado, obtener un puntaje alto en ambos es un resultado tan normal como cualquier otro; en psicología, a esta combinación se la conoce como androginia.
¿Este test tiene base científica?
Sigue una línea de investigación con décadas de recorrido, que mide la autodescripción con dos grupos de rasgos asociados culturalmente al género. Ese conjunto de rasgos ha cambiado con las décadas —más del lado que la cultura llama masculino que del lado femenino—, y aquí las preguntas están pensadas para el día a día actual, no para fórmulas antiguas. Es, en cualquier caso, un cuestionario de autoevaluación y no una herramienta clínica.
¿Los roles de género cambian con el tiempo?
Sí. Las asociaciones entre ciertos rasgos y lo masculino o lo femenino reflejan una época y una cultura concretas, no un hecho biológico fijo sobre hombres o mujeres como grupos. Este test refleja cómo se describe usted hoy, no una categoría permanente.
Metodología
Este test se basa en el enfoque de la autodescripción de rol de género: la idea de que las personas pueden describirse a través de dos conjuntos de rasgos que la cultura asocia, por separado, a lo masculino y a lo femenino. Cada conjunto se puntúa de forma independiente, y el resultado final combina las dos puntuaciones en uno de cuatro patrones posibles.
Los rasgos que aquí se llaman «masculinos» y «femeninos» reflejan asociaciones culturales actuales, no una clasificación universal ni biológica de hombres y mujeres como grupos. Esas asociaciones también cambian con el tiempo: el conjunto tradicionalmente «masculino» se ha quedado más desactualizado que el «femenino», por lo que las preguntas de este test están escritas pensando en escenas de hoy.
Un puntaje cercano al límite entre los dos polos de un mismo eje es menos estable que uno claramente inclinado hacia un lado. Y ningún patrón resulta más correcto, saludable o «completo» que otro: la investigación no se ha puesto de acuerdo sobre qué combinación se relaciona mejor con el bienestar, y este test no toma partido en esa discusión.
Este resultado describe patrones de autodescripción, nunca el género ni la identidad de género de quien responde —conceptos relacionados, pero distintos, como explica la definición de rol de género—, y el patrón de puntuar alto en ambos conjuntos corresponde a lo que la literatura llama personalidad andrógina. Es una herramienta de autoevaluación, no un instrumento clínico ni diagnóstico.
Fuentes
- Bem, S. L. (1974). The Measurement of Psychological Androgyny. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 42(2), 155–162.
- Spence, J. T., Helmreich, R., & Stapp, J. (1975). Ratings of self and peers on sex role attributes and their relation to self-esteem and conceptions of masculinity and femininity. Journal of Personality and Social Psychology, 32(1), 29–39.
- Auster, C. J., & Ohm, S. C. (2000). Masculinity and Femininity in Contemporary American Society: A Reevaluation Using the Bem Sex-Role Inventory. Sex Roles, 43(7/8), 499–528.
- Carver, L. F., Vafaei, A., Guerra, R., Freire, A., & Phillips, S. P. (2013). Gender Differences: Examination of the 12-Item Bem Sex Role Inventory (BSRI-12) in an Older Brazilian Population. PLoS ONE, 8(10), e76356. doi:10.1371/journal.pone.0076356