Test de locus de control
Este test tiene 21 preguntas: en cada una, elija la opción que más se acerque a lo que haría usted. Al final verá su perfil en tres escalas —esfuerzo propio, personas con poder y azar— y cuál de las tres pesa más en su caso. Toma unos ≈5 minutos.
La mano en el timón: quien más dirige su vida, por encima de todo, es usted.
Cuando algo le sale mal, la primera pregunta que se le viene a la cabeza no es «¿quién tuvo la culpa?», sino «¿qué pude haber hecho distinto?». Ese reflejo de mirar hacia dentro antes que hacia fuera atraviesa sus respuestas.
La ventaja es real: suele sostener mejor los proyectos largos y encontrar más margen en el trabajo o los estudios, aunque el efecto sea moderado. El precio también es real: la misma costumbre que reparte mérito propio reparte culpa propia, incluso ante cosas que nunca dependieron de nadie, y deja poco espacio para pedir ayuda.
Esto describe una tendencia general, no una lectura ajustada a su trabajo, su salud o sus estudios en particular — un terreno puntual de su vida no siempre se explica igual que el conjunto.
Detrás de esta inclinación conviven otras dos: cuánto peso le da a quienes tienen poder de decisión sobre usted y cuánto le da al azar. Si alguna aparece cerca en sus respuestas, no es ruido — un perfil que se apoya en un solo eje es, de hecho, poco frecuente.
La luz ajena: quien más dirige su vida, por encima de todo, es quien tiene poder sobre usted.
Cuando algo se tuerce, la explicación que primero le aparece señala a quien tenía la decisión en sus manos — un superior, un comité, alguien con más peso que usted en ese momento. No es que se sienta al margen de todo: ubica el timón fuera de sí.
Esa lectura tiene su lado útil: le permite reconocer con rapidez cuándo otra persona sabe más o pesa más en una situación, sin insistir en cargar solo con lo que no le corresponde. El costo aparece cuando esa figura falta, se equivoca o simplemente no ayuda: el atasco se le siente definitivo, porque nunca llegó a plantearse como algo que su propio siguiente paso pudiera mover.
Es una tendencia general en distintas situaciones, no una foto fija de cómo lleva su trabajo, su salud o sus estudios — ahí la balanza puede inclinarse de otra manera.
Sus otras dos tendencias —apoyarse en su propio esfuerzo y leer el azar— también pesan, y si alguna aparece cerca en sus respuestas merece la misma atención: un resultado que se apoya en un único eje es la excepción, no la norma.
El viento suelto: quien más dirige su vida, por encima de todo, es el azar.
Ante un tropiezo, la explicación que le sale primero no busca culpables ni méritos: fue cuestión de momento, de suerte, de cómo cayeron las cosas esa vez. Lo bueno y lo malo quedan bajo la misma etiqueta — así tocó.
Esa mirada le alivia un peso que otras personas cargan sin necesidad: no se castiga por lo que nunca estuvo en manos de nadie. Pero conviene decirlo con cuidado — esta lectura del mundo aparece asociada, de forma moderada y repetida en la investigación, con un ánimo más bajo y con una actitud de «para qué esforzarme» tras los reveses; es una correlación conocida, no un diagnóstico ni una señal de que algo ande mal.
Como las otras dos, describe un patrón general y no una lectura hecha a medida de su trabajo, su salud o sus estudios en particular.
El esfuerzo propio y el peso de otras personas también aparecen en su perfil, y si alguno queda cerca en sus respuestas cuenta tanto como el resultado principal — un perfil de un solo eje puro es raro.
Sus resultados no son casualidad
El clásico test de los 16 tipos de personalidad de Jung ha sido renovado a fondo: nueva metodología CoreTypes y una precisión muy superior. Puede que sean los 10 minutos mejor invertidos de su vida: se lleva la clave de sus decisiones, sus relaciones y sus resultados. Para siempre.
Haga el test gratisPreguntas frecuentes sobre el locus de control
¿Qué es el locus de control?
Es la tendencia habitual a explicar lo que le pasa apoyándose en su propio esfuerzo, en quienes tienen la última palabra en una situación, o en el azar y la casualidad. No es una sola línea de «depende de mí» contra «no depende de mí», sino tres costumbres distintas que pueden convivir en la misma persona.
¿Es mejor tener un locus de control interno?
No exactamente. Apoyarse sobre todo en el propio esfuerzo trae ventajas reales pero moderadas, y también un costo propio: cargar con culpa por cosas que nunca dependieron de nadie. Las otras dos tendencias siguen el mismo patrón —cada una trae algo a favor y algo en contra—, y ninguna es la respuesta correcta.
¿El locus de control cambia según el área de la vida?
Sí, puede variar bastante. La manera en que alguien explica lo que le pasa en el trabajo, en la salud o en los estudios no siempre coincide con su tendencia general, y este test mide justamente esa tendencia de fondo, no una lectura ajustada a un terreno concreto.
¿El locus de control se puede modificar con el tiempo?
Sí. No es un rasgo fijo de por vida: la experiencia, los cambios de circunstancia y el paso del tiempo pueden mover el peso entre las tres tendencias. Repetir un test como este más adelante para ver si algo cambió es perfectamente normal, no una señal de que el primer resultado estuviera mal.
¿Qué desventajas tiene apoyarse demasiado en el propio esfuerzo?
La principal es el peso que carga sobre sí cuando algo sale mal: culparse por cosas que en realidad nunca estuvieron en su mano cambiar. Esta misma tendencia también dificulta pedir ayuda o dejar una tarea en manos de otra persona, incluso cuando eso sería lo más práctico.
Metodología
Este test se apoya en el enfoque clásico dentro de la psicología para estudiar en quién o en qué cree la gente que recae el control de lo que le pasa, actualizado para separar dos ideas que antes se mezclaban bajo la misma etiqueta de «lo externo»: confiar en quienes tienen poder de decisión no es lo mismo que confiar en el azar, y tratarlas como una sola cosa deja fuera matices reales. Por eso el resultado se organiza en tres escalas independientes —su propio esfuerzo, las personas con poder y el azar— y el test señala cuál de las tres pesa más en sus respuestas, sin descartar el peso de las otras dos. Ninguna de las tres escalas es mejor que las demás: cada una trae consigo una ventaja y un costo, y el test no mide una sola línea de bueno a malo. Tampoco ofrece una lectura fija para un terreno concreto de su vida —su trabajo, su salud, sus estudios— porque la forma en que explica cada uno de esos terrenos puede diferir de su tendencia general, que es lo único que este test recoge. Se trata además de un autorreporte: refleja cómo describe usted en este momento sus propias creencias, no una medición externa ni un diagnóstico. Para quien quiera profundizar, esta entrada de referencia define el concepto y sus dos polos originales, y este artículo enciclopédico repasa cómo ha evolucionado la manera de medirlo con distintas escalas.
Fuentes
- Rotter, J. B. (1966). Generalized expectancies for internal versus external control of reinforcement. Psychological Monographs: General and Applied, 80(1), 1–28. doi:10.1037/h0092976
- Levenson, H. (1981). Differentiating among internality, powerful others, and chance. In H. M. Lefcourt (Ed.), Research with the Locus of Control Construct (Vol. 1, pp. 15–63). Academic Press.
- Weiner, B. (1985). An attributional theory of achievement motivation and emotion. Psychological Review, 92(4), 548–573. doi:10.1037/0033-295X.92.4.548
- Benassi, V. A., Sweeney, P. D., & Dufour, C. L. (1988). Is there a relation between locus of control orientation and depression? Journal of Abnormal Psychology, 97(3), 357–367. doi:10.1037/0021-843x.97.3.357