Test de su tipo de eneagrama
Responda 45 situaciones cotidianas eligiendo, en cada una, la opción que más se parece a su forma habitual de reaccionar; al final obtendrá su tipo de eneagrama entre los nueve posibles. Este test es independiente del libro «El camino de regreso a ti» y de sus autores: usa por su cuenta el mismo sistema de nueve tipos. Dura unos 8 minutos.
Tipo 9 — Pacificador: usted busca la calma antes que tener la razón.
Cuando dos versiones de una misma historia le llegan casi al mismo tiempo, usted no busca dar la razón a nadie: busca que la tensión baje antes de que se rompa algo. Ese impulso hacia la calma no es indiferencia, es lo que más le importa sostener.
Ahí está su punto fuerte: escucha sin ponerse a la defensiva, calma los ánimos casi sin esfuerzo y rara vez añade leña al fuego. La gente a su alrededor respira distinto cuando usted está cerca de un conflicto.
El precio aparece cuando la calma se vuelve más importante que lo que usted necesita: termina cediendo terreno, aplazando una decisión propia o dejando que otros marquen el rumbo con tal de no remover nada.
Ningún test de este tipo cierra el tema del todo: muchas personas quedan a mitad de camino entre dos resultados, y es normal reconocerse en varios de los nueve a la vez. Tómelo como un punto de partida, no como una sentencia final.
Tipo 6 — Leal: usted necesita una garantía antes de comprometerse.
Antes de moverse, usted quiere estar seguro de con qué cuenta: no es indecisión, es una manera de no comprometerse con algo que después resulta que no sostenía. Por eso es quien anticipa el problema antes de que llegue, cumple lo prometido y en quien los demás confían cuando las cosas se ponen inciertas.
La misma alerta que le sirve puede volverse contra usted: pide una garantía más, duda de la garantía que ya tiene, y termina moviéndose entre pedir apoyo y desconfiar de él en la misma tarde.
Como en cualquier resultado de este tipo, el suyo es un punto de partida: muchas personas se reconocen casi igual en dos tipos distintos, y reconocerse a la vez en varios de los nueve no le resta validez a lo anterior.
Tipo 7 — Entusiasta: usted necesita mantener más de una puerta abierta.
Un plan cerrado, sin margen para cambiar de idea, le pesa antes incluso de empezarlo. Lo que busca no es escapar del compromiso: busca no quedarse sin salida.
Esa apertura tiene su lado brillante: entra en cualquier plan nuevo con gusto real, conecta ideas que otros no habían juntado y contagia ánimo sin proponérselo.
El otro lado aparece cuando lo incómodo llega. En vez de quedarse con ello, busca la siguiente distracción, y algunos compromisos se quedan a medio terminar.
Esto no significa superficialidad: es una forma concreta de manejar la insatisfacción, con su costo correspondiente.
Este resultado, como cualquier otro de este test, es una lectura inicial. Reconocerse a la vez en otro de los nueve tipos es lo más común, no la excepción.
Tipo 4 — Individualista: usted busca que se note lo distinto que hay en usted.
Cuando comparte algo que le importa y recibe a cambio una respuesta plana, algo en usted se cierra un poco. Lo que busca no es aplauso: busca que reconozcan lo que tiene de distinto.
De ahí sale una sensibilidad genuina: nota matices que otros pasan por alto y pone en palabras estados de ánimo difíciles de nombrar.
El costo llega cuando esa misma sensibilidad se vuelve comparación constante: mide lo que vive frente a lo que parecen vivir otros, y se queda pensando en lo que falta en vez de en lo que hay.
Un solo resultado nunca agota esto: es habitual reconocerse, con distinta intensidad, en más de uno de los nueve tipos de este test.
Tipo 1 — Reformador: usted no deja pasar lo que está mal hecho.
Cuando algo se hace a medias o una regla se aplica distinto según a quién le toque, usted lo nota antes que nadie y le cuesta dejarlo pasar. No es rigidez porque sí: es la idea de que las cosas deberían estar bien hechas.
Esa manera de exigirse da resultados reales: cumple lo que promete, sostiene el orden cuando otros lo sueltan y rara vez deja cabos sueltos.
La tensión de fondo entre cómo son las cosas y cómo deberían ser rara vez se apaga del todo; se queda ahí, convertida en una irritación contenida que no siempre se nota desde fuera pero que usted sí carga.
Como con cualquier resultado de este test, esto es un punto de partida y no una etiqueta cerrada: no es raro reconocerse también, en menor medida, en alguno de los otros ocho.
Tipo 2 — Ayudador: usted se vuelve indispensable para ganarse el cariño de los demás.
Sabe quién necesita qué antes de que se lo pidan, y ahí está usted, ya resolviendo: detrás de ese gesto hay un deseo simple, sentirse querido siendo alguien con quien se puede contar. Da con generosidad, se acerca a la gente con calidez y logra que los demás se sientan acompañados sin esfuerzo aparente.
Pero la cuenta rara vez se cierra pareja: da por hecho cuánto entrega y le cuesta reconocer, incluso ante sí, cuánto necesita usted también recibir algo de vuelta.
El resultado de este test es apenas el comienzo de la lectura: muchas personas se ven reflejadas en dos o tres de los nueve patrones a la vez, y eso no resta validez a ninguno.
Tipo 3 — Triunfador: usted mide su propio valor por lo que logra.
Lo que hace y cómo le va son, para usted, la prueba de que vale algo. No busca aplausos vacíos: busca una señal concreta de que el esfuerzo cuenta, y por eso rara vez se permite bajar el ritmo.
Esa orientación al resultado tiene un lado muy útil: se adapta rápido a lo que la situación pide y cumple lo que se propone.
También sabe presentar bien lo que logra, algo que a otros les cuesta y a usted le sale con naturalidad.
El desgaste llega cuando ajusta la imagen que muestra a lo que cree que va a generar aprobación, y en el camino pierde de vista algo de lo que en realidad quería antes de empezar a perseguirlo.
Ningún resultado de este test es definitivo por sí solo: es común verse también, en distinta medida, en más de uno de los otros ocho tipos.
Tipo 8 — Desafiador: usted no deja que nadie tenga control sobre su vida.
Que alguien le explique paso a paso algo que ya domina le resulta, más que molesto, revelador: lo que de verdad no soporta es sentir que otro tiene el control sobre usted.
De ahí nace una fuerza que se nota: decide rápido, no se amilana ante el conflicto y protege a los suyos sin pedir permiso.
Esa misma fuerza, sin freno, empuja de más: presiona una situación para ver hasta dónde cede, y no siempre repara en el costo que eso tiene para quien tiene enfrente.
Este resultado abre una lectura, no la cierra del todo: reconocerse a la vez en otro de los nueve tipos es habitual, y no contradice lo anterior.
Tipo 5 — Investigador: usted necesita entender algo antes de involucrarse.
Le piden una respuesta ya, y lo primero que aparece es resistencia: necesita entender antes de comprometerse con lo que sea. Esa pausa no es lentitud, es capacidad real de observar con calma, encontrar ángulos que otros pasan por alto y sacar conclusiones sólidas por cuenta propia.
El costo se paga en compañía: guarda para usted más de lo que comparte, y en su versión más extrema esa reserva puede dejar más distancia de la que en realidad busca. No es frialdad, es una manera de cuidar una energía limitada.
Como cualquier resultado de este test, este es apenas un primer trazo: no es raro reconocerse, con matices distintos, en más de uno de los nueve tipos a la vez.
Sus resultados no son casualidad
El clásico test de los 16 tipos de personalidad de Jung ha sido renovado a fondo: nueva metodología CoreTypes y una precisión muy superior. Puede que sean los 10 minutos mejor invertidos de su vida: se lleva la clave de sus decisiones, sus relaciones y sus resultados. Para siempre.
Haga el test gratisPreguntas frecuentes
¿Hace falta leerse un libro entero para saber cuál es mi tipo de eneagrama?
No, no con este test. Algunas de las introducciones más conocidas a este sistema funcionan justamente así, dejando que usted se reconozca leyendo capítulo a capítulo; este test usa el mismo sistema de nueve tipos para darle una respuesta directa, sin necesidad de leer nada antes.
¿Cuántos tipos de eneagrama existen y cómo se llaman?
Son nueve, cada uno con su propio temor y deseo de fondo: pacificador, leal, entusiasta, individualista, reformador, ayudador, triunfador, desafiador e investigador. Este test usa esos mismos nueve nombres, los que se manejan en todo el campo, así que el resultado le sirve igual si después consulta otro material sobre eneagrama.
¿Existe alguna forma gratuita de saber mi tipo de eneagrama, o siempre hay que pagar?
En este campo hay opciones de pago, con un rango de precio bastante amplio según el detalle del informe. Este test es gratuito, tiene 45 preguntas y el resultado aparece apenas responde la última.
¿Está el eneagrama demostrado científicamente?
La literatura académica independiente sobre este modelo es escasa y va de mixta a escéptica sobre su validez. Este test se apoya en el marco descriptivo del eneagrama sin afirmar que esté demostrado científicamente.
¿El eneagrama tiene que ver con alguna religión, o es una práctica espiritual?
No, este test no toma ninguna posición religiosa ni espiritual: describe únicamente patrones psicológicos. Relacionar o no esos patrones con sus propias creencias queda enteramente en sus manos.
Metodología
Este test parte del modelo clásico del eneagrama: nueve patrones de personalidad, cada uno definido por su propio temor de fondo y su propio deseo. Muchas de las introducciones más conocidas a este sistema explican los nueve tipos capítulo a capítulo, para que el lector se reconozca leyendo; aquí se buscó dar esa misma respuesta de forma directa, con un cuestionario breve en lugar de una lectura larga.
Lo que se mide es el motivo detrás de una reacción, no la conducta en sí misma: dos personas pueden actuar de forma parecida por razones distintas, y es esa razón la que el test intenta ubicar. Puede leer más sobre este enfoque de la personalidad en el diccionario de psicología de la APA y sobre el modelo específico en esta entrada sobre el eneagrama de la personalidad.
La investigación académica independiente sobre este modelo es todavía escasa y no ofrece una validación sólida; muchas personas quedan cerca entre sus dos primeros tipos, así que el resultado funciona como una primera lectura, no como un veredicto cerrado sobre quién es usted.
Fuentes
- Hook, J. N., Hall, T. W., Davis, D. E., Van Tongeren, D. R., & Conner, M. (2021). The Enneagram: A systematic review of the literature and directions for future research. Journal of Clinical Psychology, 77(4), 865–883. doi:10.1002/jclp.23097
- Sutton, A. (2012). "But is it real?" A review of research on the Enneagram. The Enneagram Journal, 5(1), 5–20.
- Norcross, J. C., Koocher, G. P., & Garofalo, A. (2006). Discredited psychological treatments and tests: A Delphi poll. Professional Psychology: Research and Practice, 37(5), 515–522. doi:10.1037/0735-7028.37.5.515