Test de los cuatro estilos de apego
Este test de 24 preguntas le pide, en cada una, elegir la opción que más se parezca a lo que suele pasarle, tenga pareja en este momento o no. Al final sabrá cuál de los cuatro estilos de apego (seguro, evitativo, ansioso-ambivalente o desorganizado) predomina en sus respuestas. Toma unos 5 minutos. Es un test independiente sobre este mismo tema: no es el test oficial de Diane Poole Heller ni está afiliado a ella.
Su estilo de apego es el seguro: la calma que no necesita hacer guardia.
Le cuesta poco confiar en que el cariño de la otra persona sigue en pie, así que no anda revisándolo a cada rato. Cuando algo se tuerce entre ustedes, suele ser usted quien nombra el problema en voz alta antes de que se enquiste.
Apoyarse en alguien cercano no le cuesta, y resolver algo por su cuenta tampoco: elige entre una cosa y otra según lo que pida el momento, no según el miedo. Esa doble puerta abierta es justamente lo que sostiene la calma.
El costo de tanta soltura es no siempre captar lo despacio que necesita ir alguien cuyo reloj funciona distinto. Una señal que a usted le basta pequeña, a otra persona puede hacerle falta mucho más explícita, y eso no siempre se nota desde donde usted mira las cosas.
Esto describe cómo tiende a sentirse la cercanía en su caso, no una garantía sobre cómo va a ir una relación en concreto, y tampoco lo convierte en el modelo que los otros tres resultados deberían copiar.
Su estilo de apego es el evitativo: la fuerza de un refugio para uno solo.
El cariño ajeno no le genera demasiada duda de fondo, pero confiar en que alguien más va a sostenerlo cuando las cosas se ponen difíciles sí. Su primer movimiento casi siempre es resolverlo por cuenta propia, aunque haya alguien cerca dispuesto a ayudar.
Sostenerse sin apoyo no es una segunda opción para usted: suele ser la que de verdad funciona. Una conversación larga sobre lo que cada uno siente tiende a sentirse más como una carga que como un alivio.
Esa misma independencia que le evita cargar a otros con lo suyo puede dejar una necesidad real sin decir, no por indiferencia, sino porque el primer instinto es resolverlo por su cuenta antes de nombrarlo. Un gesto de cercanía puede sentirse como presión antes que como algo bueno.
Nada de esto es frialdad ni prueba de que le importe menos: es, sencillamente, cómo tiende a funcionar este patrón, y no dice nada sobre su capacidad real de querer ni sobre su situación actual.
Su estilo de apego es el ansioso-ambivalente: el radar que nunca deja de girar.
Le queda un fondo de alerta sobre si el cariño de esa persona pesa tanto como el suyo, y las señales pequeñas —una respuesta más tardía, un tono más corto— rara vez pasan sin que usted las note.
Cuando algo le inquieta, la presencia de esa persona es lo que de verdad ayuda a bajar la tensión; calmarse en soledad, en cambio, le cuesta bastante más.
La misma atención que detecta a tiempo una señal real puede leer una racha tranquila como más preocupante de lo que es, y las ganas de confirmar que todo sigue bien terminan pidiendo más de lo que la situación en realidad exige.
Esto no es "exagerar" ni "pedir demasiado": no dice nada sobre si una relación concreta está en problemas, y tampoco asume nada sobre su situación actual.
Su estilo de apego es el desorganizado: el paso que avanza y se frena a la vez.
Aparecen a la vez las ganas de cercanía y la costumbre de cuidarse de ella, con la misma persona y en el mismo tramo de tiempo: no es que un día quiera y al otro no, es que las dos cosas conviven.
Ni el consuelo de alguien cercano ni el esfuerzo propio logran bajar el malestar de manera confiable: a veces uno funciona, a veces el otro, a veces ninguno, y eso deja una sensación de no saber bien qué hace falta.
El consuelo que se busca puede llegar y sentirse, en el momento mismo, más incómodo que calmante, no por rechazo, sino porque acercarse y protegerse tiran para lados distintos a la vez.
Esto describe un patrón actual, tal como se refleja en sus propias respuestas de hoy: no es un veredicto sobre su infancia ni sobre quienes la acompañaron entonces, y no es evidencia de ningún abuso o trauma. Tampoco es un estado fijo para toda la vida, ni el peor de los cuatro resultados.
Sus resultados no son casualidad
El clásico test de los 16 tipos de personalidad de Jung ha sido renovado a fondo: nueva metodología CoreTypes y una precisión muy superior. Puede que sean los 10 minutos mejor invertidos de su vida: se lleva la clave de sus decisiones, sus relaciones y sus resultados. Para siempre.
Haga el test gratisPreguntas frecuentes sobre el test de apego
¿Qué tan preciso es un test de apego?
Es una herramienta de autorreflexión, no un instrumento clínico: describe un patrón a partir de este conjunto de respuestas, no un veredicto sobre ninguna relación en particular. Su precisión depende de qué tan bien las preguntas reflejen su propia manera de vivir la cercanía; es un punto de partida para pensar en el tema, no una evaluación profesional.
¿Cuáles son los cuatro estilos de apego?
En la psicología adulta se habla de cuatro patrones: el seguro, el evitativo (o desapegado), el ansioso-ambivalente y el desorganizado. Cada uno describe una forma distinta de buscar cercanía y de calmarse en una relación, y ninguno se considera mejor ni más sano que los demás.
¿Puede cambiar el estilo de apego, incluido el desorganizado?
Sí: no es un rasgo fijo para toda la vida, y puede moverse con el tiempo según las relaciones que se viven, la terapia o el trabajo personal. Esto incluye al patrón desorganizado en particular, que tampoco es una sentencia permanente ni un veredicto sobre el pasado de nadie.
¿Cuál es la diferencia entre el apego ansioso y el desorganizado?
Los dos comparten una preocupación de fondo sobre si el cariño es correspondido. La diferencia está en la calma: en el patrón ansioso, la cercanía de la otra persona sí logra bajar esa preocupación; en el desorganizado, ni la cercanía ni el esfuerzo propio funcionan de manera confiable, y a la vez que se busca esa cercanía también se la evita.
Metodología
Este test se apoya en el marco académico de los cuatro estilos de apego adultos, aplicado a cómo busca usted cercanía y cómo logra calmarse en sus relaciones actuales. En vez de partir de una sola escala, cruza dos tendencias —la preocupación por si el cariño es correspondido y la costumbre de manejarse en solitario— para ubicar la respuesta en uno de los cuatro patrones.
Cada pregunta apunta a una situación concreta de cercanía: cuánto pesa la preocupación de fondo, qué tan cómodo resulta apoyarse en alguien, y si calmarse funciona mejor en soledad, con compañía, con ambas cosas o con ninguna. El resultado no depende de si hoy tiene pareja: mide un patrón de comportamiento, no una relación puntual. Puede leer más sobre el estilo de apego como término académico, y sobre el apego desorganizado en particular.
Este test no es un instrumento de diagnóstico ni sustituye la evaluación de un profesional: describe un patrón actual, según sus propias respuestas de hoy, y no dice nada sobre su infancia ni sobre su crianza.
Fuentes
- Ainsworth, M. D. S., Blehar, M. C., Waters, E., & Wall, S. (1978). Patterns of Attachment: A Psychological Study of the Strange Situation. Hillsdale, NJ: Erlbaum.
- Hazan, C., & Shaver, P. (1987). Romantic love conceptualized as an attachment process. Journal of Personality and Social Psychology, 52(3), 511-524. doi:10.1037/0022-3514.52.3.511
- Main, M., & Solomon, J. (1986). Discovery of a new, insecure-disorganized/disoriented attachment pattern. In M. Yogman & T. B. Brazelton (Eds.), Affective development in infancy (pp. 95-124). Norwood, NJ: Ablex.
- Schore, A. N. (2001). Effects of a secure attachment relationship on right brain development, affect regulation, and infant mental health. Infant Mental Health Journal, 22(1-2), 7-66. doi:10.1002/1097-0355(200101/04)22:1<7::AID-IMHJ2>3.0.CO;2-N