Test de la brújula política

Este test es un desarrollo propio y no tiene relación con politicalcompass.org ni reproduce su cuestionario. Responda las 24 situaciones eligiendo la opción que más se acerque a su manera de pensar -no hay respuestas correctas- y en unos 5 minutos sabrá en qué posición se ubica en dos ejes independientes, economía y autoridad, y cuál de las cuatro combinaciones posibles describe mejor su perspectiva.

A small figure standing where four differently patterned quadrants meet
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Dos personas terminan con resultados económicos muy distintos, sin que se pueda señalar un error claro de ninguna de las dos. ¿Qué opina usted que debería pasar con esa diferencia?
Piense en las decisiones sobre cómo vivir la propia vida diaria: con quién pasar el tiempo, qué hábitos mantener, qué prioridades seguir. ¿De quién deberían depender, en última instancia?
Hay necesidades que, tarde o temprano, terminan afectando a todo el mundo por igual. ¿Cómo prefiere usted que se organice la respuesta a algo así?
Alguien decide expresar en público su desacuerdo con quienes están al mando de un grupo o institución. ¿Qué le parece a usted más importante proteger ahí?
Alguien dirige un proyecto o negocio propio y decide, día a día, cómo llevarlo adelante. ¿Hasta qué punto cree usted que reglas externas deberían intervenir en eso?
Con el paso de las generaciones, las normas sociales sobre cómo comportarse van cambiando. ¿Qué actitud le resulta más cercana frente a ese cambio?
En una sociedad cualquiera se observa una brecha amplia entre quienes tienen más y quienes tienen menos. ¿Cómo lee usted una brecha así?
Alguien nuevo se incorpora a un grupo que ya lleva tiempo funcionando con sus propias costumbres. ¿Qué debería ocurrir, a su juicio, con esas costumbres?
Un grupo mantiene un fondo común pensado para emergencias, alimentado entre todos sus miembros. ¿Cómo debería repartirse cuando llega el momento de usarlo?
Una persona toma una decisión sobre su propia vida que, hasta donde se puede ver, no perjudica a nadie más. ¿Debería, aun así, responder a algún criterio compartido?
Una comunidad entera choca con lo mismo: algo que le hace falta a todos al mismo tiempo. ¿Cómo debería resolverse, a su juicio?
Proteger el derecho de la gente a cuestionar y disentir, y proteger la estabilidad que da la deferencia hacia quienes mandan, no siempre se llevan bien. Si tuviera que priorizar uno de los dos, ¿cuál sería?
Surge una actividad económica nueva, todavía sin reglas claras sobre cómo debe funcionar. ¿Prefiere que las reglas lleguen pronto o que se deje madurar primero?
Se encuentra con una forma de vivir poco habitual, que se aparta bastante de lo tradicional. ¿Cómo la recibe, en principio?
Esa misma brecha entre quienes tienen más y quienes tienen menos, pero ahora de forma personal: ¿le incomoda a usted, o la ve como parte normal de las cosas?
La lealtad a las formas propias de un grupo y la apertura a lo que llega de fuera pueden tirar en direcciones distintas. ¿Cuál pesa más para usted?
Un grupo recibe, de forma inesperada, un beneficio conjunto que nadie tiene claro cómo repartir. ¿Qué le parece más justo?
En un grupo puede haber un único criterio compartido sobre qué conducta es aceptable, o cada persona puede regirse por el suyo propio. ¿Qué prefiere usted?
Pensando en su propia vida, ¿preferiría depender de una red de protección compartida entre muchos, o de sus propios recursos y arreglos privados?
El orden, por un lado, y el derecho a disentir abiertamente, por otro, entran aquí en tensión directa. ¿Cuál gana, para usted?
Cuando una actividad económica cualquiera pasa por inspecciones, licencias y controles periódicos, ¿qué es lo que ve con más frecuencia: que eso mejora cómo terminan saliendo las cosas, o que sobre todo entorpece el trabajo?
¿Las expectativas sociales deberían mantenerse flexibles y abiertas al cambio, o mantenerse ancladas a la tradición establecida?
Imagine que tuviera cierta influencia real sobre cómo se deciden los resultados económicos. ¿Sería para usted una prioridad achicar la brecha entre quienes tienen más y quienes tienen menos?
Se cuestionan los límites de un grupo -quién pertenece y quién no-. ¿Cuál es su primer instinto ante eso?

Sus resultados no son casualidad

El clásico test de los 16 tipos de personalidad de Jung ha sido renovado a fondo: nueva metodología CoreTypes y una precisión muy superior. Puede que sean los 10 minutos mejor invertidos de su vida: se lleva la clave de sus decisiones, sus relaciones y sus resultados. Para siempre.

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Preguntas frecuentes

¿Qué tan fiable es un test de este tipo?

Lo que este test le devuelve es una tendencia dentro de sus propias respuestas, no una medición exacta de nada: un cuestionario breve y de autoevaluación como este ubica de forma aproximada, no ordena con precisión científica. Dicho esto, la idea de organizar las posturas políticas en estas dos líneas no la inventó este test: viene de investigación con décadas detrás sobre cómo se agrupan realmente las opiniones de la gente.

¿Está este test validado científicamente?

Ningún cuestionario gratuito de autoevaluación en este terreno -tampoco el que más gente conoce- pasa por el tipo de pruebas de fiabilidad y repetición que se le exigen a una escala pensada para diagnóstico o investigación. Lo que sí tiene detrás son los dos ejes en sí: varios estudios académicos, cada uno con su propia forma de medirla, confirman por separado que lo económico y lo relativo a la autoridad se comportan como líneas distintas.

¿En qué se diferencia un test de dos ejes de la típica escala de izquierda a derecha?

La investigación encuentra que la postura económica de una persona y su postura sobre la autoridad se relacionan solo de forma débil entre sí, así que alguien puede inclinarse con fuerza hacia un lado en una y quedar bastante repartido en la otra, sin que eso sea una contradicción. Meterlo todo en una sola escala de izquierda a derecha borra justamente esa combinación: obliga a resumir dos preguntas distintas en un único número.

¿Este test funciona igual en todos los países?

No del todo. Baste un ejemplo: llame «liberal» a alguien en un lugar del mundo y puede estar describiendo una postura de izquierda; llámelo así en otro y acaba de nombrar justo lo contrario. Ese desajuste no es solo cuestión de traducir mejor las palabras. Cuando se puso a prueba si ese eje ordenaba las opiniones económicas igual en distintos países, casi en ninguno lo hizo como se esperaba: en la inmensa mayoría, la gente no se repartía así. Para quien no viva en el puñado de países donde sí funcionó, eso significa que el eje, tal cual, no reflejaría bien sus propias opiniones económicas. Por eso ninguna de las 24 situaciones nombra un partido, una ley o una medida de un país concreto: se queda en el terreno de los valores generales, el mismo en cualquier lugar.

¿«Liberal» es lo mismo que «de izquierda», y «conservador» lo mismo que «de derecha»?

Este test evita apoyarse en esas cuatro palabras porque, cruzando fronteras, cada una apunta a cosas distintas. «Conservador» en un país puede significar defender el papel del Estado tal y como está; en otro puede significar justo lo contrario, empujar hacia menos Estado y más mercado. Por eso cada eje de este test se describe aquí por lo que realmente pregunta -el papel de la comunidad en la economía, la autoridad sobre la vida personal- y no por una etiqueta que cambia de sentido según el mapa.

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Metodología

Este test recoge sus respuestas por separado en dos líneas de valores: una sobre el papel que debería tener la comunidad o el Estado en cómo se reparten los resultados económicos, y otra sobre cuánta autoridad debería tener alguien externo sobre las decisiones y las normas de la vida personal. Cada línea se calcula sola, sin mezclarse con la otra, y el cruce entre ambas es lo que arma el resultado final.

Ninguna de las dos líneas funciona como un interruptor de todo o nada: son un continuo, y la mayoría de las respuestas terminan cerca de la mitad de una, de la otra o de las dos. Eso no diluye el resultado ni lo hace menos suyo: es lo que pasa cuando dos preguntas reales se responden con matices, no con un extremo.

Hay una razón de fondo para mantener las dos líneas separadas: hablar de política en un solo eje obliga a usar palabras -izquierda, derecha, liberal- que cambian de significado según el país. Este test evita apoyarse en esas etiquetas y en cualquier referencia a un partido, una persona o una medida concreta, para que las 24 situaciones se entiendan igual sin importar dónde viva quien responde. Por el mismo motivo, ningún resultado ordena las cuatro combinaciones de mejor a peor ni dice nada sobre el carácter de quien contesta: describe solo dónde caen sus respuestas. Puede leer más sobre el espectro político izquierda-derecha clásico y sobre los distintos modelos para representar el espectro político.

Fuentes

  1. Eysenck, H. J. (1954). The Psychology of Politics. London: Routledge & Kegan Paul.
  2. Treier, S., & Hillygus, D. S. (2009). The Nature of Political Ideology in the Contemporary Electorate. Public Opinion Quarterly, 73(4), 679–703.
  3. Feldman, S., & Johnston, C. D. (2014). Understanding the Determinants of Political Ideology: Implications of Structural Complexity. Political Psychology, 35(3), 337–358. doi:10.1111/pops.12055.