Test de creatividad
Responda a 20 preguntas eligiendo en cada una la opción que más se parezca a lo que realmente hace. Al final verá cuánta conducta creativa aparece hoy en su vida, sin juicios sobre el talento o la calidad de sus ideas. Toma unos 5 minutos.
Cuaderno cerrado: ahora mismo la conducta creativa casi no aparece en su día a día.
Este resultado describe cuánta conducta creativa aparece hoy en su rutina, no cuánta capacidad tiene guardada. Son cosas distintas: lo que se reporta aquí sobre hábitos y lo que mediría una prueba directa de pensamiento creativo apenas se relacionan entre sí.
Ahora mismo, buscar una segunda forma de resolver algo, quedarse dándole vueltas a una idea sin motivo, o probar un camino distinto del habitual son cosas que casi no ocurren. Una tarea se resuelve con la primera opción que aparece y ahí queda, sin que surja la tentación de mirar más allá.
Hay algo a favor en esto: no se gasta tiempo ni energía persiguiendo alternativas que después no llevan a ningún sitio. Las cosas avanzan directas, sin desvíos ni ideas a medio cocinar estorbando el camino.
Lo que este resultado no puede decir es qué pasaría con otro uso del tiempo o la atención puestos en otro sitio. Ese terreno queda fuera de lo que este test observa.
Taller a puerta cerrada: sus ideas aparecen, pero casi nunca salen de ahí.
Aquí la parte de pensar está genuinamente activa: notar una conexión rara, darle vueltas a algo por gusto, preferir un camino distinto al de siempre. Lo que casi no ocurre es el paso siguiente —terminarlo o enseñárselo a alguien—.
Es una etapa legítima y bastante común dentro de este mismo recorrido, no un fracaso por «no hacer nada» con las ideas. Muchas quedan ahí, dando vueltas, sin que eso signifique que falten ideas.
A favor: hay una reserva rica de ocurrencias y alternativas, sin el costo añadido de terminarlas o exponerlas a la mirada de otros. Ese costo se evita casi por completo.
Terminar algo y mostrarlo es una conducta aparte de cuántas ideas surgen en primer lugar. Este resultado no dice nada sobre escasez de ideas —solo sobre qué suele pasar con ellas después—.
El cajón que se llena: termina proyectos propios con regularidad, casi siempre para sí.
La conducta creativa ya llega hasta el final con regularidad: empezar un proyecto propio y de verdad cerrarlo, en vez de dejarlo como una idea suelta. Y esto no ocurre en una sola parcela de la vida, sino en más de una.
Lo que sigue más cerca del terreno privado es hasta dónde llega ese resultado terminado —si sale mucho más allá de un círculo pequeño y conocido o se queda dentro de él—.
A favor: hay un hábito de verdad, repetible, de convertir ideas en algo concreto y terminado, no solo pensado.
Esta es una posición intermedia y mixta en el recorrido que va de lo privado a lo reconocido, no un resultado ambiguo ni a medias. Muchas posiciones honestas caen justo aquí o más abajo, y quedarse aquí no es un resultado menor.
Puerta entreabierta: lo que crea ya llega a otras personas, a veces más allá de su círculo cercano.
Lo que se hace deja de quedarse solo en un cajón: se comparte de forma natural con un grupo cercano y, al menos algunas veces, alguien fuera de ese círculo —o en un espacio más formal— lo nota, lo usa o construye algo a partir de eso. Y esto tiende a repetirse, no a ser un hecho aislado.
A favor: el esfuerzo creativo no se queda encerrado en la experiencia privada de una sola persona: circula, genera reacciones, a veces sirve de base para otra cosa.
Poner algo delante de otras personas a propósito trae una exposición real que guardarlo nunca trae: se abre la puerta a una opinión ajena, a una comparación, a un silencio incómodo. Sostener este patrón significa cargar con esa exposición una y otra vez, no solo la primera.
Eco que no se apaga: su trabajo creativo llega, una y otra vez, mucho más allá de su círculo cercano.
Este resultado llega al extremo menos común del mismo recorrido: reconocimiento sostenido y repetido de algo propio por parte de personas bien alejadas del círculo cercano, más cerca de un patrón público o de reconocimiento estructurado que de un gesto ocasional de alguien conocido.
El modelo de fondo trata este nivel como real pero genuinamente poco común por construcción: muchas posiciones honestas en este recorrido se quedan en etapas anteriores, y eso no las vuelve un resultado menor.
A favor: lo que se hace no solo se termina y se muestra, además se retoma, se repite y lo reconoce gente sin ningún interés personal de por medio en la relación.
El costo: sostener esto exige seguir el ciclo una y otra vez, no como un episodio único. Y algo que conviene decir aquí de forma explícita, porque este nivel es el que más se presta a mal leerse: nada de esto mide talento, coeficiente intelectual ni potencial, describe una conducta y hasta dónde ha llegado, no la calidad de fondo de las ideas.
Sus resultados no son casualidad
El clásico test de los 16 tipos de personalidad de Jung ha sido renovado a fondo: nueva metodología CoreTypes y una precisión muy superior. Puede que sean los 10 minutos mejor invertidos de su vida: se lleva la clave de sus decisiones, sus relaciones y sus resultados. Para siempre.
Haga el test gratisPreguntas frecuentes sobre el test de creatividad
¿Es de esos tests donde hay que decir para qué sirve un ladrillo?
No, aquí no hay tareas abiertas ni nadie calificando la originalidad de sus respuestas: este formato, tal como está construido, no puede hacer eso. Lo que sí hace es preguntarle por su propio comportamiento y hábitos creativos, apoyado en otra línea de investigación, ya validada, distinta de esas pruebas clásicas. Que alguien reporte con qué frecuencia hace cosas creativas y que un examinador puntúe qué tan buena es una idea suya son asuntos distintos, ligados solo débil o moderadamente entre sí, y este test se queda del lado del primero.
¿Ser más inteligente hace que alguien sea más creativo?
La evidencia acumulada muestra una relación bastante débil entre inteligencia y creatividad en general. Al mirar con más detalle, el panorama cambia según qué aspecto concreto de la creatividad se esté midiendo —la cantidad de ideas que alguien genera no es lo mismo que la calidad de las mejores—, así que no hay un simple sí o no que valga para todos los casos.
¿Hay que dedicarse al arte para contar como una persona creativa?
No. Lo que mide este test incluye resolver problemas cotidianos, construir o arreglar cosas, escribir o hacer música, organizar ideas de formas propias, no solo pintar, dibujar o hacer algo visual. Tener poca actividad artística visual, por sí sola, no hace bajar este resultado.
¿La creatividad nace con una persona o se puede desarrollar?
Lo que realmente se mide aquí —hábitos de generar ideas, curiosidad por lo poco convencional y la costumbre de terminar y mostrar cosas propias— son comportamientos que aparecen más o menos según los hábitos actuales, no una marca fija de nacimiento. Como el autoinforme y la capacidad medida en un examen están solo sueltamente conectados, este resultado retrata sobre todo un comportamiento presente, el tipo de cosa que puede cambiar, no una puntuación grabada para siempre.
¿Este test dice qué tipo de persona creativa soy?
No. Este formato responde «cuánta» conducta creativa aparece hoy en su vida, no «de qué tipo» es. La actividad en distintos terrenos —arte, ciencia y mecánica, resolución cotidiana de problemas, y demás— se junta en un solo nivel general, en vez de clasificarse en un tipo con nombre propio.
Metodología
Este test se apoya en el tipo de escalas de autoinforme que llevan tiempo usándose para medir comportamiento y logros creativos cotidianos, no en una tarea que le pida generar ideas y luego calificar cuán buenas son. Aquí no hay nada que evaluar ni corregir: solo preguntas sobre lo que ya hace, con qué frecuencia eso sale de la cabeza y se convierte en algo hecho, y hasta dónde llega ese resultado cuando se comparte. Ese enfoque de autoinforme y una prueba directa de pensamiento creativo están solo débil o moderadamente relacionados entre sí, así que este cuestionario no sustituye a ninguno de los dos: mide su propio comportamiento reportado, no una capacidad medida por un examinador. Lo que recoge: si busca más de un camino ante un problema, si le da curiosidad y le atrae lo poco convencional, en cuántos terrenos distintos de su vida aparece este tipo de actividad, y si sus ideas terminan quedándose privadas, compartiéndose con gente cercana o llegando más lejos. Este resultado no dice nada sobre talento, potencial ni éxito futuro. Sobre si una persona más inteligente resulta también más creativa, la evidencia reunida hasta ahora apunta a una relación débil en general, que además cambia bastante según qué aspecto concreto de la creatividad se mire; hay más contexto en el diccionario de psicología de la APA.Fuentes
- Kaufman, J. C., & Beghetto, R. A. (2009). Beyond Big and Little: The Four C Model of Creativity. Review of General Psychology, 13(1), 1–12. doi:10.1037/a0013688
- Kaufman, J. C. (2012). Counting the muses: Development of the Kaufman Domains of Creativity Scale (K-DOCS). Psychology of Aesthetics, Creativity, and the Arts, 6(4), 298–308. doi:10.1037/a0029751
- Carson, S., Peterson, J. B., & Higgins, D. M. (2005). Reliability, Validity, and Factor Structure of the Creative Achievement Questionnaire. Creativity Research Journal, 17(1), 37–50. doi:10.1207/s15326934crj1701_4
- Runco, M. A., Plucker, J. A., & Lim, W. (2001). Development and psychometric integrity of a measure of ideational behavior. Creativity Research Journal, 13(3–4), 393–400. doi:10.1207/S15326934CRJ1334_16