Test de empatía
Son 32 preguntas sobre lo que ocurre dentro de usted cuando el estado de otra persona ya le ha llegado. Elija en cada una la respuesta que más se acerque a su caso, sin pensarlo demasiado. Al final verá su nivel de empatía en una sola escala. Le llevará ≈7 minutos.
Puerto en calma: su empatía es claramente menor que la de otras personas.
Lo que sienten los demás le llega con suavidad y apenas mueve su rumbo. Alguien puede hundirse o iluminarse a su lado, y usted lo nota, pero ese clima ajeno no llega a instalarse en su interior.
De ahí sale su fuerza: un suelo firme cuando alrededor todo se agita. En una sala revuelta o ante una mala noticia usted conserva el paso, y quienes le rodean pueden apoyarse en esa estabilidad.
El reverso es que el estado de otra persona le llega más como algo que se comprende que como algo que se comparte. Sabe que alguien lo pasa mal y lo entiende, pero la parte que se siente por dentro es tenue.
Nada de esto habla de frialdad ni de falta de cariño. La prueba mide solo una respuesta sentida, la que surge por dentro sin proponérselo, y no dice cómo cuida, escucha o acompaña usted.
Ondas suaves: su empatía es algo más ligera que la habitual.
Los sentimientos ajenos le alcanzan y le tocan: hay respuesta interior, y de ella pueden nacer calidez o un gesto de ayuda. Solo que la fuerza es algo menor que la habitual en la mayoría de las personas.
Esa medida tiene su ventaja. Usted puede dejarse afectar sin que la corriente se lo lleve, escuchar de verdad y conservar claridad para decidir qué hacer.
El precio es que una parte de lo que otras personas sienten pasa de largo sin posarse. Alguien puede estar pasándolo mal a un metro de usted y su ánimo seguir apenas rozado, algo que desde fuera puede confundirse con distancia.
No es una versión rebajada de nada, sino un punto de la escala con su propio volumen. Ese volumen tiene también su manera de mostrarse, aunque esta prueba solo recoja lo que ocurre por dentro.
Pulso parejo: su empatía es la habitual, la que comparte la mayoría de las personas.
Su empatía está en el terreno más habitual: lo que sienten otras personas le llega, le mueve por dentro y le inclina a acompañar, con una fuerza reconocible que comparte con la mayoría.
Cuando alguien cercano se alegra, algo de esa alegría le calienta. Cuando sufre, usted lo siente y quiere arrimar el hombro. Ni se desborda ni se queda en la puerta.
Su ventaja es el margen. Responde lo suficiente para estar de verdad con la otra persona y conserva espacio para elegir qué camino tomar.
Este nivel no trae un coste particular, más allá del límite de cualquier autorretrato: es lo que usted ve de sí en unos minutos, y la vida tiene matices que ninguna escala recoge.
Corriente viva: su empatía es claramente más fuerte que la habitual.
Las emociones de otras personas le atrapan de lleno, y esa fuerza pasa pronto a ser cercanía, consuelo o ganas de hacer algo por quien lo pasa mal. Su empatía es claramente más intensa que la habitual, y no se queda en sentir mucho: se dirige hacia quien sufre.
Ahí está su punto fuerte: quienes le rodean encuentran en usted calor y disposición para ayudar.
Tiene un posible precio que conviene mirar con calma. Sentir muy a fondo lo que siente otra persona puede subir el propio malestar y acercar al agotamiento, mientras que el cuidado con ganas de ayudar, sin fundirse con la emoción ajena, no arrastra ese desgaste.
Una sensibilidad así también deja la puerta abierta a que alguien se aproveche de ella y a inclinarse más hacia quienes se parecen a usted. Tómelo como una señal a vigilar, no como algo que ya esté ocurriendo.
Compuerta abierta: su empatía es mucho más fuerte que la de otras personas.
Los estados de ánimo de otras personas le atraviesan con una intensidad enorme y se convierten enseguida en ternura, consuelo o acción. Su empatía es mucho más fuerte que la de otras personas y en esta prueba llega cerca del máximo, tanto para dejarse conmover como para moverse a ayudar.
La fortaleza de este nivel es una cercanía honda y cálida: cuando usted está presente, la persona que sufre encuentra compañía de verdad.
El coste, si esa intensidad corre sin atención, es real: un sentimiento compartido tan fuerte y sin gestionar puede desbordarse en agobio en vez de sostener la calidez. El patrón más resistente combina el deseo de ayudar con cierta distancia interior, sin fundirse del todo con lo que siente la otra persona.
Es un patrón fuerte y real, con un precio documentado cuando pasa inadvertido, y no una etiqueta ni un mérito. Tómelo como un aviso para tenerlo presente, no como una descripción de lo que le ocurre.
Sus resultados no son casualidad
El clásico test de los 16 tipos de personalidad de Jung ha sido renovado a fondo: nueva metodología CoreTypes y una precisión muy superior. Puede que sean los 10 minutos mejor invertidos de su vida: se lleva la clave de sus decisiones, sus relaciones y sus resultados. Para siempre.
Haga el test gratisPreguntas frecuentes sobre la empatía
¿Los «empaths» existen de verdad según la ciencia?
Como grupo aparte, no: la psicología no reconoce a los «empaths» como una categoría con fronteras propias. Lo que sí es real son los fenómenos que suelen describirse con esa palabra, como contagiarse del ánimo de otras personas o preocuparse de verdad por su bienestar. Esos fenómenos se reparten de forma continua, y todo el mundo tiene algo de ellos, unos más y otros menos. Por eso este test no coloca a nadie en un grupo: indica en qué punto de una escala queda su respuesta.
¿Puede un psicólogo diagnosticar a alguien como «empath»?
No. Ser «empath» no figura entre las categorías clínicas, y ningún profesional puede dar ese diagnóstico. Este test tampoco lo intenta: recoge lo que usted cuenta de sus reacciones y lo sitúa en una escala. Sirve para informarse y para pensar en las propias reacciones, no para dictaminar nada sobre nadie.
¿En qué se diferencia una persona empática de una persona altamente sensible?
En el habla corriente las dos etiquetas se mezclan, y los rasgos están emparentados, pero no son lo mismo. La alta sensibilidad tiene que ver con cómo se reacciona a lo que rodea, sea luz, ruido o cambios. La empatía se refiere a lo que despierta en usted el estado emocional de otras personas. Este test mira solo ese segundo camino, el que pasa por los demás.
¿Se puede sentir el dolor físico de otras personas?
No en el sentido literal que se cuenta en muchos foros. Lo que ocurre de verdad es el contagio emocional: ver sufrir a alguien puede provocar en usted una pena o un malestar parecidos, y eso es una coincidencia de emociones, no de dolores del cuerpo. Existe un fenómeno raro y muy acotado que se acerca más a esa idea, pero nada tiene que ver con lo que refleja una puntuación corriente en esta escala.
¿Cuáles son las señales de ser una persona empática?
Las listas que circulan repiten cosas como notar el ánimo de un lugar sin que nadie lo diga, cargar con lo que sienten los demás, necesitar tiempo para recomponerse, agotarse entre multitudes y ser la persona a quien todo el mundo cuenta sus problemas. Algunas coinciden con lo que aquí se mide, la respuesta emocional ante los demás y las ganas de cuidarlos, y se presentan como grados. Las que hablan de recuperarse o de agotamiento quedan fuera de lo que se puntúa, y ninguna lista, por larga que sea, demuestra que alguien pertenezca a una categoría.
Metodología
El resultado sale de 32 preguntas de autoinforme, dos por cada una de las dieciséis maneras observables de esta respuesta, con cinco respuestas graduadas. Algunas se formulan desde el polo contrario, el de la distancia. La suma da uno de cinco niveles, con límites trazados según el significado de cada tramo y no en partes iguales.
Detrás hay una idea simple: la empatía no es un don de unas personas, sino una respuesta que todas tienen en distinto grado. El test se apoya en el enfoque que la estudia por piezas y toma dos, cuánto se contagia su ánimo del ajeno y cuánto se despierta en usted el deseo de cuidar. Hay más en una definición general de empatía y en una explicación de sus tipos, ventajas y costes.
Tiene límites. Es un autorretrato, y lo que cada persona cuenta de sí en rasgos bien vistos no es del todo fiable. No mide con qué exactitud se interpretan las emociones ajenas ni la pertenencia a una categoría especial. Tampoco puntúa el agobio propio en que puede acabar una respuesta intensa; solo lo menciona como aviso en los dos niveles superiores. Un resultado alto no prueba ningún don y puede traer costes, y el test no equivale a ningún instrumento comercial.
Es una herramienta informativa, no diagnóstica: describe su posición en esta escala y no sustituye la valoración de un profesional. Si algo de lo que siente le inquieta, le servirá más hablarlo con una persona especializada.
Fuentes
- Davis, M. H. (1983). Measuring individual differences in empathy: Evidence for a multidimensional approach. Journal of Personality and Social Psychology, 44(1), 113–126. doi:10.1037/0022-3514.44.1.113
- Batson, C. D., Fultz, J., & Schoenrade, P. A. (1987). Distress and empathy: Two qualitatively distinct vicarious emotions with different motivational consequences. Journal of Personality, 55(1), 19–39. doi:10.1111/j.1467-6494.1987.tb00426.x
- Klimecki, O. M., Leiberg, S., Ricard, M., & Singer, T. (2014). Differential pattern of functional brain plasticity after compassion and empathy training. Social Cognitive and Affective Neuroscience, 9(6), 873–879.
- Hatfield, E., Cacioppo, J. T., & Rapson, R. L. (1993). Emotional Contagion. Current Directions in Psychological Science, 2(3), 96–100.