Test del primer impulso

Este test no reproduce el test de reflexión cognitiva clásico: es una autoevaluación de tres minutos sobre una costumbre relacionada pero distinta, la de confiar en la primera idea que le viene a la cabeza o detenerse a comprobarla. Responda las 14 afirmaciones pensando en lo que suele hacer, no en lo que le gustaría hacer, y al final sabrá cuál de las dos tendencias predomina en usted.

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Cuando una respuesta le viene a la cabeza casi al instante, ¿qué hace antes de darla por buena?
Ante una decisión que de verdad le importa, ¿cómo suele situarse frente a los pros y los contras?
Cuando algo le parece obvio nada más leerlo, ¿vuelve sobre ello antes de darlo por resuelto?
Cuando le dicen que algo es así, ¿le basta con saberlo o necesita entender el porqué?
Si una respuesta que le sale de inmediato le deja un ligero resquemor, ¿qué hace con esa sensación?
Una vez que se forma una primera impresión de una situación, ¿qué lugar ocupa después en su manera de verla?
Cuando vuelve a mirar algo que ya había juzgado, ¿qué probabilidad hay de que cambie de parecer?
En cuanto una explicación le resulta suficiente, ¿qué hace con las que podrían venir después?
Actuar sobre una conclusión que se le ocurrió de golpe, sin comprobarla, ¿cómo le sienta?
Frente a algo que requiere organización, ¿qué papel juega planear con detalle de antemano?
Cuando lee una situación por primera vez, ¿qué distancia hay entre esa lectura y el momento de actuar sobre ella?
Aunque ya tenga una respuesta rápida en la mano, ¿sigue dándole vueltas al problema?
Cuando solo cuenta con una corazonada, sin nada sólido detrás, ¿hasta qué punto actúa igualmente?
Cuando el tiempo aprieta y hay que decidir ya, ¿qué lugar le queda a pedir más información?

Sus resultados no son casualidad

El clásico test de los 16 tipos de personalidad de Jung ha sido renovado a fondo: nueva metodología CoreTypes y una precisión muy superior. Puede que sean los 10 minutos mejor invertidos de su vida: se lleva la clave de sus decisiones, sus relaciones y sus resultados. Para siempre.

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Preguntas frecuentes

¿Por qué las cifras cambian tanto de una página a otra sobre cuántas preguntas trae el test de reflexión cognitiva?

La confusión viene de que circulan dos versiones tradicionales del rompecabezas original: una de apenas tres acertijos y otra, ampliada, de siete. Esta página no reproduce ninguna de las dos: aquí no hay acertijos que resolver, sino frases sobre una costumbre propia, y su número, 14, no tiene por qué coincidir con ninguna de esas cifras.

¿Qué pasa si el resultado me sale inclinado hacia confiar rápido en la primera idea?

Aquí no hay nota que aprobar ni suspender: ninguna de las 14 frases tiene una opción correcta, así que tampoco hay un resultado que se pueda fallar. Que la balanza se incline hacia confiar rápido es, sencillamente, uno de los dos estilos que mide este test, con su propio lado fuerte, tal como se explica en la página de su resultado.

¿Este test funciona como un test de coeficiente intelectual?

No lo es. Los estudios detrás de esta idea tratan confiar en un impulso o pararse a comprobarlo como un estilo propio de cada persona, cercano pero distinto de la capacidad de razonar; de ahí no sale, en ningún caso, una puntuación de inteligencia.

¿Por qué una respuesta que parecía obvia termina siendo la equivocada?

Una mente puede entregar una respuesta al vuelo con toda la seguridad del mundo, sin que esa seguridad haya pasado ningún filtro todavía. Sentir que algo es correcto y que efectivamente lo sea son dos cosas separadas, y esa grieta entre ambas es precisamente lo que la costumbre de comprobar viene a cerrar.

¿Hay una forma de responder para que salga un resultado mejor?

No, y tampoco tendría sentido buscarla: lo único que hace esta página es reflejar cómo actúa usted normalmente, así que la única manera de que el resultado sirva de algo es contestando con franqueza sobre su comportamiento real, no sobre el que le gustaría tener.

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Metodología

Lo que arma este cuestionario no es un rompecabezas con premio para quien acierte: es un termómetro de una costumbre que usted describe sobre su propio comportamiento, sin que ninguna de las 14 frases tenga una opción marcada como la correcta.

Cada frase apunta a lo mismo desde un ángulo distinto: si una idea recién llegada se acepta tal cual o si antes pasa por una segunda mirada. Ahí entran cosas como organizar con tiempo en vez de improvisar, pedir un dato de más antes de resolver, o seguir dándole vueltas a algo después de tener ya una salida rápida. En el otro extremo queda fiarse de una impresión al vuelo o de una corazonada sin más respaldo detrás.

Nada de esto se traduce en una cifra de inteligencia ni sirve para poner una etiqueta clínica: la tendencia que reporta pertenece al terreno de los estilos y las preferencias de pensamiento, no al de las capacidades que se examinan con un test de coeficiente.

Como es un autorreporte y no una prueba cronometrada, lo que devuelve es la lectura que usted hace de su propio patrón, no un cronómetro sobre su rendimiento real. Fiarse de una impresión y pararse a comprobarla no son opuestos estrictos: es posible tener bastante de las dos costumbres según el día, así que este resultado marca hacia dónde se inclina la balanza en este punto concreto, no un diagnóstico cerrado de cómo piensa usted en general. Para quien quiera profundizar, aquí puede consultar la diferencia entre pensar rápido y pensar despacio y la idea del gusto por pensar las cosas a fondo.

Fuentes

  1. Frederick, S. (2005). Cognitive Reflection and Decision Making. Journal of Economic Perspectives, 19(4), 25–42. doi:10.1257/089533005775196732
  2. Cacioppo, J. T., & Petty, R. E. (1982). The Need for Cognition. Journal of Personality and Social Psychology, 42(1), 116–131.
  3. Pacini, R., & Epstein, S. (1999). The Relation of Rational and Experiential Information Processing Styles to Personality, Basic Beliefs, and the Ratio-Bias Phenomenon. Journal of Personality and Social Psychology, 76(6), 972–987.
  4. Betsch, C. (2004). Präferenz für Intuition und Deliberation (PID): Messung und Konsequenzen von affekt- und kognitionsbasiertem Entscheiden. Zeitschrift für Differentielle und Diagnostische Psychologie, 25(4), 179–197.