Test de crush
Responda a las veinte preguntas pensando en una sola persona; al final del test sabrá cuál de los cuatro estados —apego amistoso, simpatía, crush o amor que se asienta— predominó en sus respuestas de hoy (unos 4 minutos).
Puerto tranquilo. Apego amistoso.
Lo que sus respuestas dejaron ver con más fuerza en esta pasada del test —no como un rasgo fijo— es cercanía sin urgencia: apego amistoso, cariño real hacia esta persona sin tirón hacia la exclusividad ni la carga idealizada que sí aparece en los estados más románticos. Con veinte respuestas repartidas entre cuatro estados, el margen sobre el estado más cercano pudo ser amplio o mínimo; así se decantó este conjunto de respuestas.
Se nota en lo pequeño: la compañía de esta persona le resulta fácil, sin nada que demostrar ni que resolver, y piensa en ella con la misma ligereza con la que piensa en cualquier otra amistad cercana.
Su punto fuerte es justamente esa calma: nada aquí exige una respuesta ni empuja hacia ningún lado. La cara menos cómoda es que este apego se parece, desde fuera, a un crush todavía sin reconocer, y notar la diferencia es justo lo que este test le ha ayudado a hacer.
Lo que esta pasada no contesta es si esta cercanía podría convertirse en otra cosa más adelante, ni tampoco nada sobre lo que esta persona siente por su parte.
Chispa que entretiene. Simpatía.
En esta pasada del test —no como un rasgo fijo—, lo que más pesó en sus respuestas fue la simpatía: cariño de amistad con una chispa real de interés y algo de carga emocional, todavía sin ningún tirón hacia la exclusividad. Repartido entre veinte respuestas y cuatro estados posibles, ese margen pudo ser holgado o mínimo; así se decantó este conjunto de respuestas.
Se traduce en detalles concretos: un mensaje suyo le saca una sonrisa de más, o nota que le presta un poco más de atención de la que reparte con el resto.
La ventaja de este estado es que no pide nada: puede disfrutar la chispa sin que exija una decisión ni un rumbo. El precio es que una chispa suave es fácil de restarle importancia, o de convencerse de que ya es más de lo que realmente es.
Esta pasada no dice si esa chispa va a crecer, a apagarse o a quedarse tal cual; solo describe dónde está hoy.
Cabeza que no para. Crush.
En esta pasada del test —no como un rasgo fijo—, sus respuestas se concentraron con claridad en el estado más cargado de los cuatro: un crush con todas las letras, el deseo de que esto se convierta en algo más junto a una carga que todavía está construyéndose. Con veinte respuestas en juego, la ventaja sobre el estado más próximo pudo ser amplia o pudo colgar de un solo hilo; de cualquiera de las dos formas, este conjunto de respuestas se inclinó hacia aquí.
Se nota en que esta persona se le cuela en la cabeza sin avisar, en que un mensaje ambiguo le cambia el ánimo del día entero, en que le cuesta describirla sin que la frase se le vaya de las manos.
La fuerza de este estado es su claridad: es difícil no reconocerlo una vez se pone en palabras. El precio es que la misma idealización que le da esa intensidad significa que, ahora mismo, el retrato que tiene de esta persona está, por definición, incompleto.
Esta pasada no le dice si el sentimiento es correspondido, ni qué hacer al respecto; solo pone nombre a lo que ya está sintiendo.
Raíces echadas. Amor que se asienta.
Entre los cuatro estados posibles, y no como un rasgo fijo, lo que ganó terreno en esta pasada del test fue el amor que se asienta: un cariño que ya tira hacia la exclusividad, pero que dejó atrás la fase de carga inicial para instalarse en algo más firme. Repartido entre veinte respuestas, ese margen pudo ser amplio o muy corto; así fue como se decantó este conjunto de respuestas.
Se nota en que la imagen que tiene de esta persona ya es completa, defectos incluidos, y en que estar cerca le da seguridad en lugar de nervios, aunque sepa perfectamente que esto va más allá de la amistad.
Su punto fuerte es la estabilidad: es la versión de este sentimiento que menos depende de la incertidumbre para sostenerse. La cara menos visible es que, precisamente por ser calmado, es fácil restarle importancia o confundirlo con algo que se ha enfriado, cuando lo que ha hecho es dejar de necesitar urgencia para sostenerse.
Lo que esta pasada no confirma es si el otro lado sintió lo mismo con el mismo ritmo, ni si algo cambió en cómo se define la relación.
Sus resultados no son casualidad
El clásico test de los 16 tipos de personalidad de Jung ha sido renovado a fondo: nueva metodología CoreTypes y una precisión muy superior. Puede que sean los 10 minutos mejor invertidos de su vida: se lleva la clave de sus decisiones, sus relaciones y sus resultados. Para siempre.
Haga el test gratisPreguntas frecuentes
¿Cómo sé si tengo un crush?
Un crush es un cariño concreto hacia una persona en particular, distinto de la simpatía general que se puede sentir por mucha gente y distinto también de una relación ya establecida. Es algo que se puede reconocer desde la propia experiencia, sin necesitar ningún dato sobre lo que esa persona siente o hace: basta con prestar atención a cómo reacciona su propio cuerpo, su cabeza y sus decisiones frente a ella.
¿Es un crush o es solo amistad?
El cariño de amistad y el tirón romántico hacia la exclusividad pueden parecerse mucho vistos desde fuera, pero se sienten distintos desde dentro. Este test está construido justamente para distinguir esos dos registros frente a una persona concreta, a partir de sus propias respuestas, nunca a partir de cómo se comporta la otra persona.
¿Cómo sé si ya es amor y no solo un crush?
La diferencia no está en cuánto se siente, sino en cómo es esa carga: un crush recién estrenado tira hacia lo idealizado y hacia una intensidad que todavía está construyéndose, mientras que el amor que ya se ha asentado se apoya en una imagen más completa y en una carga más calmada. Este test ubica sus respuestas de hoy en esa forma, no en un número de intensidad.
¿Cuáles son las señales de que le gusta alguien?
Este test se fija en tres tipos de señales, todas del lado de quien responde: qué le viene a la cabeza sin buscarlo, qué le pasa por dentro y en el cuerpo al estar cerca de esa persona, y qué cambia en sus propias decisiones y su comportamiento. Nada de esto depende de lo que la otra persona piense o haga.
Metodología
Este test se apoya en dos distinciones clásicas sobre cómo se vive el afecto hacia una persona concreta. La primera separa el registro de la amistad —cariño y cercanía sin más— del registro romántico, que añade un deseo de exclusividad. La segunda separa una carga apasionada y todavía en construcción de una carga más calmada y asentada. Cruzando ambas distinciones, el test sitúa la respuesta de hoy en uno de cuatro estados posibles frente a una sola persona concreta.
Lo que mide es dónde se situaron, en este pase concreto, el pensamiento, la reacción física y el comportamiento de quien responde hacia esa persona; nunca nada sobre lo que esa persona siente o haría.
Es una fotografía de una sola sesión de autoinforme, no una medida de un rasgo fijo en el tiempo; no dice nada sobre los sentimientos, pensamientos o la probable respuesta de la otra persona; no es un test de compatibilidad, de destino ni de pronóstico sobre cómo acabará la relación; y no es un instrumento clínico ni diagnóstico.
Puede leer más sobre el amor pasional y sobre el amor de compañía en el diccionario de psicología de la APA.
Fuentes
- Rubin, Z. (1970). Measurement of romantic love. Journal of Personality and Social Psychology, 16(2), 265–273. doi:10.1037/h0029841
- Hatfield, E., & Sprecher, S. (1986). Measuring passionate love in intimate relationships. Journal of Adolescence, 9(4), 383–410. doi:10.1016/S0140-1971(86)80043-4
- American Psychological Association. APA Dictionary of Psychology — entries "passionate love" and "companionate love."
- Bowker, J. C., Spencer, S. V., Thomas, K. K., & Gyoerkoe, E. A. (2012). Having and being an other-sex crush during early adolescence. Journal of Experimental Child Psychology, 111(4), 629–643. doi:10.1016/j.jecp.2011.11.008