Test de consumo de alcohol

Responda a las 16 preguntas pensando en cómo ha sido su relación con el alcohol últimamente; tardará unos 4 minutos y, al final, verá qué lugar ocupa hoy el alcohol en cómo maneja el ánimo, el control, la discreción y su rutina.

A glass of red wine, a set of house keys, and a folded newspaper on a wooden table at dusk.
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Después de un día que le deja el ánimo revuelto o la cabeza a mil, ¿reconoce en usted la costumbre de servirse una copa concretamente para apagar esa sensación?
¿Le suena haberse puesto alguna vez una norma propia sobre el alcohol —un límite, un día sin beber, una hora a partir de la cual no se sirve más—?
Cuando alguien cercano —su pareja, su familia o sus amistades— hace un comentario sobre cómo bebe, ¿cómo suele reaccionar usted?
Piense en la cantidad que antes le bastaba para notar el efecto en una noche de copas. Comparado con antes, ¿nota que eso ha cambiado?
Cuando algo le da vueltas en la cabeza y necesita quitárselo de encima, ¿qué opciones entran realmente en juego, además de una copa?
De las normas que se ha puesto sobre el alcohol, ¿con qué resultado suelen terminar: se mantienen, o acaban rompiéndose?
Cuando alguien le pregunta directamente cuánto o con qué frecuencia bebe, ¿qué tan ajustada a la realidad es la respuesta que da?
Comparados con los que solían ser, ¿han cambiado los días de la semana en los que entra una copa en el plan?
Comparando un día tenso con uno tranquilo, ¿qué tan distinta es la probabilidad de que termine con una copa?
Cuando decide, para una ocasión concreta, que hoy no va a beber, ¿esa decisión suele sostenerse hasta el final?
¿Se reconoce calculando el momento, el ritmo o la cantidad de una copa para que otros no se den cuenta de lo real?
Piense en las actividades y los sitios en los que antes entraba una copa. ¿Sigue siendo ese mismo terreno, o se ha ido extendiendo a otros?
Cuando bebe para manejar cómo se siente, ¿suele ser en compañía o a solas?
¿Ha sentido alguna vez la necesidad de ponerse una norma sobre el alcohol para que se mantenga dentro de lo que le resulta cómodo?
¿Cuenta lo mismo sobre cómo bebe a todo el mundo, o depende de quién pregunte?
Comparado con antes, ¿la hora del día en que suele entrar una copa se ha ido adelantando?

Sus resultados no son casualidad

El clásico test de los 16 tipos de personalidad de Jung ha sido renovado a fondo: nueva metodología CoreTypes y una precisión muy superior. Puede que sean los 10 minutos mejor invertidos de su vida: se lleva la clave de sus decisiones, sus relaciones y sus resultados. Para siempre.

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Preguntas frecuentes

¿Puede este test decirme si tengo un problema con el alcohol?

No. Un cuestionario de autoevaluación como este es un reflejo de patrones que la propia persona relata sobre cuatro facetas cotidianas de su relación con el alcohol; no es un diagnóstico. Diagnosticar es tarea de un profesional cualificado, a través de una entrevista y una historia clínica que permiten valorar el impacto real a lo largo del tiempo y descartar otras causas, algo que un conjunto fijo de preguntas de autoinforme no puede replicar.

¿Se puede tener un problema con el alcohol y aun así llevar una vida aparentemente normal?

Sí. Una parte documentada de las personas con un patrón de consumo claramente problemático mantiene un trabajo estable y relaciones familiares sin apenas señales visibles hacia fuera. Que la vida de alguien se vea en orden no confirma ni descarta nada por sí solo: lo que este test mira es la relación con el alcohol en sí, no cómo de bien parece que le va todo a alguien desde fuera.

¿Una sola laguna o episodio de pérdida de memoria significa que tengo un problema con el alcohol?

Un episodio aislado, por serio que sea, no resuelve la pregunta por sí solo. Lo que un test de autoinforme como este puede aportar es una lectura de un patrón —cómo se usa el alcohol para manejar el ánimo, cómo se controla, cómo se oculta y qué lugar ocupa en la rutina—, no el análisis de un único suceso; para una valoración completa hace falta un profesional.

¿Cuál es la diferencia entre un consumo problemático de alcohol y beber mucho de vez en cuando?

Este test no reparte etiquetas de un tipo u otro. Lo que mide es cuánto espacio ocupa hoy el alcohol en cómo maneja usted el ánimo, en el control sobre cuándo y cuánto bebe, en la necesidad de ocultarlo y en su lugar dentro de la rutina, más allá de la etiqueta que pudiera aplicarse después.

¿Cuáles son las señales de alerta de un consumo problemático de alcohol?

En lugar de una lista suelta de señales aisladas, este test mira un patrón conjunto en cuatro facetas cotidianas a la vez; ninguna señal aislada está pensada para llevar el peso de la respuesta por sí sola.

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Metodología

Este test parte del enfoque general que se usa en la investigación sobre patrones de consumo de alcohol: una lectura de autoinforme sobre la frecuencia y la intensidad de cuatro facetas cotidianas — el papel del alcohol al manejar el estrés o el ánimo, el control sobre el consumo (intentado, fallido o nunca necesario), la ocultación y minimización hacia uno mismo y hacia los demás, y cómo ha ido ganando terreno en la rutina con el tiempo.

Mide con qué fuerza y frecuencia aparecen hoy estas cuatro facetas, según el propio relato de quien responde, durante un periodo reciente. Es una fotografía de autoinforme, no un cribado clínico validado ni un diagnóstico.

El autoinforme sobre el propio consumo tiende a quedarse corto respecto a la realidad, así que este test se apoya en el patrón y la relación con el alcohol, no en una cantidad reconstruida de copas o de días — y por la misma razón tampoco sustituye una evaluación diagnóstica, que exige la entrevista, la historia y el criterio de un profesional.

No es un instrumento diagnóstico ni reemplaza una conversación con un profesional de la salud: un diagnóstico lo establece quien tiene la formación clínica para ello, nunca un cuestionario que se autopuntúa. Para contexto sobre qué es un consumo problemático de alcohol, esta página de MedlinePlus ayuda a situarlo; y para saber dónde pedir ayuda, esta guía del NHS reúne recursos concretos.

Fuentes

  1. Cooper, M. L. (1994). Motivations for alcohol use among adolescents: Development and validation of a four-factor model. Psychological Assessment, 6(2), 117–128. doi:10.1037/1040-3590.6.2.117
  2. Heather, N., Tebbutt, J. S., Mattick, R. P., & Zamir, R. (1993). Development of a scale for measuring impaired control over alcohol consumption: a preliminary report. Journal of Studies on Alcohol, 54(6), 700–709. doi:10.15288/jsa.1993.54.700
  3. Saunders, J. B., Aasland, O. G., Babor, T. F., De La Fuente, J. R., & Grant, M. (1993). Development of the Alcohol Use Disorders Identification Test (AUDIT): WHO Collaborative Project on Early Detection of Persons with Harmful Alcohol Consumption-II. Addiction, 88(6), 791–804. doi:10.1111/j.1360-0443.1993.tb02093.x