Test de depresión
Responda las 15 preguntas eligiendo, en cada una, la opción que mejor describa cómo ha estado viviendo esa situación últimamente. Al final obtendrá una lectura de qué tan presentes están hoy, en su día a día, cinco patrones cotidianos asociados a la depresión. Le llevará unos 4 minutos.
Este test tiene únicamente fines informativos y no sustituye un diagnóstico profesional. Consulte a un profesional cualificado para obtener asesoramiento médico o psicológico.
Toda la luz del mediodía. Señales de depresión mínimas.
En esta lectura, su ánimo, su disfrute de las cosas, su sueño y su energía se mantienen, en conjunto, cerca de lo que parece ser su línea habitual. Los días bajos que ha tenido entran dentro de lo esperable: aparecen, pesan un rato y se van, sin instalarse.
Eso no significa que todo haya sido fácil últimamente, solo que, en las cinco áreas que recoge este test, no hay un patrón sostenido que las atraviese todas a la vez.
La parte fuerte de este resultado es que, cuando algo le afecta, el ánimo suele encontrar el camino de vuelta hacia arriba sin quedarse pegado más de la cuenta.
El precio de esa misma flexibilidad es que la costumbre de recuperarse rápido puede hacer más difícil notar, en el momento, cuando un peso deja de ser pasajero.
Esta lectura describe únicamente el periodo por el que se le ha preguntado, no dice nada sobre cómo estará dentro de un mes.
La luz de la tarde aún entra. Señales de depresión ocasionales.
Algunas de las cinco áreas que recoge este test —el ánimo, el disfrute, la manera de darle vueltas a los problemas, el cuerpo o las ganas de ocuparse de las cosas— se dejan notar con una frecuencia que ya no es del todo anecdótica.
Todavía no forman un patrón diario que atraviese la mayoría de esas áreas a la vez. Es más bien alguna tarde más pesada de lo normal, una tarea que se queda esperando, una noche de sueño que no cuadra.
Tiene sentido tomárselo como lo que es: una señal temprana que conviene mirar de cerca, no una sentencia sobre lo que viene.
Nombrar lo que está pasando ahora, mientras todavía es manejable, suele ser más fácil que hacerlo más adelante.
Hace falta encender la lámpara. Señales de depresión notables, en el límite.
Esta lectura es genuinamente mixta: algunas de las cinco áreas se mantienen cerca de lo que parece ser su punto habitual, mientras que otras —a menudo el ánimo, la energía o las ganas de empezar las cosas— aparecen ya con una regularidad real.
Esta banda del test es deliberadamente estrecha porque marca un cruce, no una categoría amplia donde caiga casi cualquiera: unas pocas respuestas distintas, en cualquier dirección, la habrían sacado de aquí.
Es un buen momento para prestarle atención de cerca, antes de que la balanza termine de inclinarse hacia un lado o hacia el otro.
Esta banda solo describe dónde está cayendo la balanza ahora mismo — el punto más alto de este test y el más bajo tampoco son un veredicto sobre usted.
Ya solo quedan las lámparas encendidas. Señales de depresión frecuentes.
En esta lectura, la mayoría de las cinco áreas que mide este test —el ánimo, el disfrute, la forma de darle vueltas a las cosas, el cuerpo, las ganas de ocuparse de la vida diaria— se presentan con una regularidad que ya es difícil pasar por alto.
Esto va más allá de un día malo o de una mala semana suelta. Es un patrón que se repite lo bastante seguido como para notarse en varios frentes a la vez, no solo en uno.
Vivir así durante un tiempo cansa, y no dice nada sobre su carácter ni sobre su fuerza de voluntad: dice que hay una carga real que llevar, y que llevarla en soledad no es la única opción.
Hablar con un médico o con un profesional de salud mental sobre esto —sin prisa, sin que sea una emergencia— es un paso razonable en este punto, y suele ser más sencillo de lo que parece antes de darlo.
Una lámpara pequeña en toda la sala. Señales de depresión pronunciadas.
En esta lectura, prácticamente todas las áreas que recoge este test —el ánimo, el disfrute de las cosas, la manera de darle vueltas a los problemas, el cuerpo, las ganas de ocuparse de la vida diaria— aparecen con una frecuencia alta, la mayoría de los días.
Aquí no pesa un área aislada. Hay un patrón amplio y sostenido, del tipo que resulta agotador de llevar día tras día y que rara vez mejora solo, sin más, con el paso del tiempo.
Nada de esto dice quién es usted ni cómo va a estar más adelante. Es una fotografía del periodo reciente, tomada a partir de sus propias respuestas.
Con una lectura así, hablar con un médico o con un profesional de salud mental es un paso que vale la pena dar, no como urgencia ni como ultimátum, sino porque hay ayuda real disponible para esto, y no hace falta afrontarlo en soledad.
Sus resultados no son casualidad
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Haga el test gratisPreguntas frecuentes
¿Estoy deprimido o deprimida?
Este test no puede responder eso con certeza: lo que ofrece es una lectura de qué tan seguido y con qué intensidad se han presentado, en el periodo reciente, una serie de experiencias cotidianas bien documentadas y asociadas a la depresión. No es un veredicto diagnóstico, sino un punto de partida para pensar en ello con más claridad.
¿Puede este test decirme si tengo depresión?
No. Un test como este es un punto de partida, no un diagnóstico: solo un médico o un profesional de salud mental puede evaluar y diagnosticar la depresión, y lo hace a través de una conversación y de la historia de la persona, no de un cuestionario aislado. El siguiente paso, si esta lectura le preocupa, es justamente esa conversación.
¿Qué tan fiables son los test de depresión como este?
Un autoinforme como este describe una fotografía de experiencias cotidianas documentadas, en el periodo por el que se pregunta. No sustituye la exactitud de una evaluación clínica completa, que incluye historia personal, conversación directa y, a menudo, más de una sesión.
¿En qué se diferencian un cribado y un diagnóstico de depresión?
Un cribado es un primer paso hacia una evaluación, no un diagnóstico en sí mismo: son dos fases distintas. Este test se sitúa incluso antes que un cribado formal, es una lectura orientativa, pensada para ayudarle a decidir si vale la pena dar el siguiente paso.
¿Pueden la depresión y la ansiedad presentarse juntas?
Sí, es algo que ocurre con frecuencia, aunque son experiencias distintas que no siempre van de la mano. Este test mide únicamente señales de depresión: si sospecha que la ansiedad también forma parte de lo que está viviendo, conviene explorarla aparte.
Metodología
Este test aborda su tema preguntando por la frecuencia e intensidad autopercibidas de cinco áreas cotidianas bien documentadas de la experiencia depresiva: el ánimo persistente y la mirada negativa sobre uno mismo, el mundo y el futuro; la pérdida de disfrute, tanto en el momento como al anticipar algo; la rumiación o el darle vueltas a los mismos pensamientos; los síntomas físicos autoinformados; y el retraimiento del esfuerzo y del contacto con los demás. Se apoya en el enfoque general que usa la investigación psicológica sobre la depresión, no en ningún instrumento clínico concreto.
Lo que mide: qué tan fuerte y qué tan seguido se están presentando estas cinco áreas en un periodo reciente, una fotografía de autoinforme, no un cribado clínico validado ni un diagnóstico.
Está pensado para población adulta general. No está diseñado para adolescentes, cuya forma de presentar la depresión suele estar dominada por otro síntoma distinto, ni para el periodo posparto, que es una condición propia, con un momento de aparición diferente y sus propios instrumentos específicos. Tampoco mide ansiedad, aunque ambas suelen presentarse juntas con frecuencia. Puede leer más sobre los síntomas de la depresión en adultos y sobre cómo se diagnostica.
Lo que este test ofrece es una lectura de autoinforme: no diagnostica, no explica por qué está pasando esto, no predice cómo evolucionará y no receta ni descarta ningún tratamiento. Tampoco sustituye una conversación con un médico o con un profesional de salud mental — esa determinación le corresponde siempre a un profesional cualificado.
Fuentes
- Beck, A. T. (1967/1976). Cognitive Therapy and the Emotional Disorders.
- Watson, D., Clark, L. A., Weber, K., Assenheimer, J. S., Strauss, M. E., & McCormick, R. A. (1995). Testing a tripartite model: II. Exploring the symptom structure of anxiety and depression in student, adult, and patient samples. Journal of Abnormal Psychology, 104(1), 15–25.