Test de ansiedad social
Responda las 15 preguntas eligiendo, en cada una, la opción que mejor describa cómo vive esa situación ahora mismo. Al final obtendrá una lectura de cuánto se presentan hoy en su día a día cinco patrones cotidianos ligados al miedo y la evitación social. Le llevará unos 4 minutos.
Este test tiene únicamente fines informativos y no sustituye un diagnóstico profesional. Consulte a un profesional cualificado para obtener asesoramiento médico o psicológico.
La puerta abierta de par en par. Señales mínimas de ansiedad social.
En las cinco áreas que recorre este test —el miedo a quedar mal, la activación física en momentos sociales, las tácticas para sobrellevar una situación, la rumiación antes y después, y el peso que todo esto tiene en el día a día—, las señales de ansiedad social casi no aparecen en sus respuestas.
Se nota en detalles concretos: entra a una conversación sin ensayar antes lo que va a decir, un cambio de planes no le persigue durante días, y la familiaridad de siempre no tiene ningún efecto especial porque no había nada que suavizar.
Esto no dice nada sobre cuánta compañía le gusta tener. Puntuar bajo en las cinco áreas es perfectamente compatible con ser una persona introvertida que simplemente prefiere menos contacto social, con ser extrovertida y buscar gente todo el tiempo, o con cualquier punto intermedio entre las dos cosas: este test mide miedo y evitación, no cuánta compañía quiere ni con qué rapidez quiere quedarse a solas otra vez.
Lo que este resultado no cuenta es si disfruta de la compañía de los demás o la evita por otros motivos: esa es una pregunta que este test, centrado en el miedo, no hace, y este resultado no va a responder por usted.
El abrigo ya en el perchero. Señales ocasionales de ansiedad social.
En las cinco áreas que recorre este test, las señales de ansiedad social aparecen de vez en cuando, casi siempre en un grupo concreto de situaciones de más peso, sin marcar el ritmo de un día cualquiera.
La mayoría del contacto social ordinario —un café con un compañero, una charla en la cola del súper— no le cuesta nada extra. Pero hay ocasiones específicas, como una entrevista o una presentación ante gente nueva, que por dentro le exigen más ensayo, más atención al propio cuerpo o más vueltas después de lo que se ve desde fuera.
Una sola lectura de hoy no puede decirle si esto es una racha pasajera, una temporada más cargada que otras, o un patrón que lleva ahí más tiempo del que ha notado. Esa pregunta se queda abierta, y no hay forma honesta de cerrarla con un test tomado una sola vez.
Una silla junto a la puerta entreabierta. Señales perceptibles de ansiedad social.
Esta franja es angosta a propósito: cae justo en el escalón medio de la propia escala del test, el punto en el que ninguna lectura, ni la más leve ni la más marcada, gana con claridad.
Lo honesto aquí es decir que el cuadro es mixto de verdad, no que esté «al borde» de nada en un sentido clínico. Que aparezcan o no señales de ansiedad social depende, de forma notable, de qué situación concreta esté sobre la mesa: una comida familiar puede salirle sin esfuerzo mientras una reunión con desconocidos le exige mucho más de lo habitual.
Esto no es una versión aguada de la ansiedad social ni tampoco algo sin importancia: lo que sí describe, con precisión, es una posición real dentro del rango que este test puede medir, ni más ni menos.
El abrigo se queda en el pasillo. Señales frecuentes de ansiedad social.
En la mayoría de las cinco áreas que recorre este test, las señales de ansiedad social aparecen con frecuencia: el miedo a quedar mal, la atención al propio cuerpo, las tácticas para sobrellevar una situación y la rumiación después de una conversación se repiten en buena parte de las situaciones que vive.
Aquí empieza a pesar algo más que la incomodidad del momento: alguna invitación real que le habría gustado aceptar termina aplazada o rechazada por puro pesar, y la familiaridad de siempre ya no suaviza tanto como antes.
El día a día sigue adelante —sigue yendo a trabajar, quedando con gente, sosteniendo sus rutinas—, pero a un costo que las decisiones que va dejando de tomar hacen cada vez más visible.
Hablarlo con un profesional es, en este punto, un paso razonable y corriente a considerar, sin que eso implique ninguna urgencia ni un plazo concreto.
Un rincón propio con la puerta cerrada. Señales marcadas de ansiedad social.
Este es el extremo más alto que mide este test: en casi todas las cinco áreas que recorre —el miedo a quedar mal, la activación física, las tácticas para sobrellevar una situación, la rumiación y el peso acumulado— las señales de ansiedad social aparecen con una frecuencia que ya define buena parte del día a día.
Se nota en que la familiaridad deja de suavizar nada, incluso con la gente y los sitios de siempre, y en que oportunidades genuinamente deseadas —un puesto nuevo, una relación que avanza— se acaban rechazando o recortando casi de forma automática.
Esto no tiene una sola cara: la investigación documenta que quien puntúa así se presenta de formas muy distintas entre sí, unas veces se nota desde fuera y otras veces no se nota en absoluto, así que nada en este resultado dice cómo se le ve desde fuera, solo lo que está pasando por dentro.
Contar con la perspectiva de un profesional es, en este punto, una opción disponible y razonable, sin urgencia ni alarma de por medio.
Sus resultados no son casualidad
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Haga el test gratisPreguntas frecuentes
¿Puede este test decirme si tengo trastorno de ansiedad social?
No. Una lectura de autoinforme, tomada una sola vez, no puede sustituir la historia clínica, la información corroborada por otras personas ni el criterio profesional que exige un diagnóstico real. Ese diagnóstico solo puede establecerlo un profesional cualificado de la salud. Si quiere dar ese paso, puede empezar por su médico de cabecera.
¿Es lo mismo que un test de introversión o de timidez?
No. Este test pregunta específicamente por patrones basados en el miedo y la evitación —quedar mal, la activación física, las tácticas para sobrellevar una situación—, no por cuánta compañía disfruta o busca. Se puede puntuar bajo en las cinco áreas de este test y ser, al mismo tiempo, una persona sociable que simplemente prefiere su propio ritmo, o una que busca compañía todo el tiempo.
¿Cuál es la diferencia real entre la ansiedad social y la timidez normal?
El mecanismo y la persistencia. La timidez corriente es leve, depende de la situación y suele suavizarse con la familiaridad; el patrón por el que pregunta este test está dominado por el miedo y no necesariamente se suaviza de la misma manera, aunque la situación se repita muchas veces.
¿Cómo sé si lo que noto es ansiedad social?
La respuesta más honesta que puede darle un test como este es su propio resultado: una lectura autopercibida de cuánto se presentan hoy estos patrones, no un diagnóstico. Si el resultado le resulta familiar y le preocupa, hablarlo con un profesional es la vía para ir más allá de lo que un autoinforme puede decirle.
Metodología
Este test aborda su tema preguntando por la presencia cotidiana y autopercibida de patrones de miedo, activación física, evitación y rumiación en torno a situaciones sociales, documentados en la investigación sobre ansiedad social. No está construido a partir de ningún cuestionario clínico concreto, sino a partir del mecanismo que esa investigación describe.
Lo que mide: la frecuencia con la que esos patrones aparecen hoy en cinco áreas de su vida social. Lo que no mide: un diagnóstico de trastorno de ansiedad social, ni su gravedad clínica, ni desde cuándo estos patrones están presentes.
Es un autoinforme, no un instrumento clínico: una fotografía de lo que usted percibe ahora, no un veredicto fijo. Una lectura puntual no puede reproducir la historia clínica, la información corroborada por otras personas ni el criterio profesional en que se apoya un diagnóstico real, y tampoco descarta que lo que nota tenga otra explicación distinta.
Este test no es un instrumento diagnóstico y no puede determinar si usted tiene o no ansiedad social: esa determinación corresponde en exclusiva a un profesional cualificado, a través de una evaluación que un cuestionario de autoinforme no puede sustituir. Puede leer más sobre la diferencia entre timidez y ansiedad social y sobre cuándo y dónde buscar ayuda.
Fuentes
- Rapee, R. M., & Heimberg, R. G. (1997). A cognitive-behavioral model of anxiety in social phobia. Behaviour Research and Therapy, 35(8), 741–756. doi:10.1016/S0005-7967(97)00022-3.
- Clark, D. M., & Wells, A. (1995). A Cognitive Model of Social Phobia. In R. G. Heimberg, M. R. Liebowitz, D. A. Hope, & F. R. Schneier (Eds.), Social Phobia: Diagnosis, Assessment, and Treatment (pp. 69–93). Guilford Press.
- Kashdan, T. B., & McKnight, P. E. (2010). The Darker Side of Social Anxiety. Current Directions in Psychological Science, 19(1), 47–50. doi:10.1177/0963721409359280.
- Leary, M. R. (1983). A brief version of the Fear of Negative Evaluation Scale. Personality and Social Psychology Bulletin, 9(3), 371–375. doi:10.1177/0146167283093007.